La vida son dos días, y es mejor disfrutar de ambos que estar deprimido.
Grita, llora pero sobretodo siente. Ama. Besa. Abraza.
Hazle saber día a día, noche a noche, que la quieres. Pero sin mentiras. No más engaños, la verdad ante todo.
Recuerda la regla de tres de toda relación: lealtad, sinceridad y fidelidad.
Si la cumples, ella te querrá.
Hazle saber día a día, noche a noche, que la quieres. Pero sin mentiras. No más engaños, la verdad ante todo.
Recuerda la regla de tres de toda relación: lealtad, sinceridad y fidelidad.
Si la cumples, ella te querrá.
John, esto no es para mí, es para ti. Para ella. Para los dos. Date cuenta de lo que tienes delante, de lo que estás perdiendo, porque si no serás tú, otro vendrá y verá lo maravillosa que es, y en ese momento te aseguro que te arrepentirás.
+ Ya lo sé, ya lo sé Will, pero ¿qué quieres que haga? Me odia, después de lo que he hecho, me odia. No hay vuelta atrás, no puedo remediar lo hecho.
- ¿La quieres?
+ Claro que la quiero, no hay hora, minuto o segundo que no piense en ella, en sus ojos, sus lunares, esas pecas que tiene, su boca, en ella. La quiero con locura pero, me di cuenta tarde. Cuando la perdí.
- No importa, lo importante es que ahora sí, estás seguro de lo que sientes. Corre y díselo John, no seas estúpido. Corre y dile que la amas. Venga, ¿a qué esperas?
John lo miró a los ojos, nunca había mirado a los ojos a Will, y en ese momento no entiende como un niño de 16 años le haya podido ayudar tanto. Bueno, ya no es un niño, ahora es todo un adolescente. Un adolescente que por lo visto sabe mucho más que él. En ese momento, se arrepiente muchísimo de haberlo dejado de lado durante éstos últimos 5 años. Pero sabe por qué es, es mirarlo a los ojos y ver en ellos a su hermana reflejada y eso es duro para él.
Le sacude el pelo y se marcha corriendo con un gracias chaval. Sabe lo que tiene que hacer, y esta vez no la cagará como la última vez. Porque las segundas oportunidades no se deben desperdiciar, y él hará que merezca la pena dársela, porque en algunos casos sí son buenas, y las personas cambian.
Will, mira a su tío marcharse, le desea mentalmente toda la suerte del mundo. Camina por la calle, pensando en sus cosas y entonces sin saber cómo, el destino le presenta la oportunidad de su vida. Ahí está frente a él, y es magnífica.
+ Ya lo sé, ya lo sé Will, pero ¿qué quieres que haga? Me odia, después de lo que he hecho, me odia. No hay vuelta atrás, no puedo remediar lo hecho.
- ¿La quieres?
+ Claro que la quiero, no hay hora, minuto o segundo que no piense en ella, en sus ojos, sus lunares, esas pecas que tiene, su boca, en ella. La quiero con locura pero, me di cuenta tarde. Cuando la perdí.
- No importa, lo importante es que ahora sí, estás seguro de lo que sientes. Corre y díselo John, no seas estúpido. Corre y dile que la amas. Venga, ¿a qué esperas?
John lo miró a los ojos, nunca había mirado a los ojos a Will, y en ese momento no entiende como un niño de 16 años le haya podido ayudar tanto. Bueno, ya no es un niño, ahora es todo un adolescente. Un adolescente que por lo visto sabe mucho más que él. En ese momento, se arrepiente muchísimo de haberlo dejado de lado durante éstos últimos 5 años. Pero sabe por qué es, es mirarlo a los ojos y ver en ellos a su hermana reflejada y eso es duro para él.
Le sacude el pelo y se marcha corriendo con un gracias chaval. Sabe lo que tiene que hacer, y esta vez no la cagará como la última vez. Porque las segundas oportunidades no se deben desperdiciar, y él hará que merezca la pena dársela, porque en algunos casos sí son buenas, y las personas cambian.
Will, mira a su tío marcharse, le desea mentalmente toda la suerte del mundo. Camina por la calle, pensando en sus cosas y entonces sin saber cómo, el destino le presenta la oportunidad de su vida. Ahí está frente a él, y es magnífica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario