Mitad de Noviembre, hace frío en la calle, los telediarios han anunciado tormenta, y posibles nevadas el fin de semana. Alicia, está sentada en una ventana cualquiera, en una ciudad cualquiera, en un momento cualquiera piensa. No pasará nada, no ocurrirá nada, y probablemente lo que tiene en mente no repercutirá para nada en la historia del mundo. Pero, para ella lo cambiará todo.
Con una mano escribe en su libreta, con la otra sostiene un objeto al que lleva dando vueltas durante mucho tiempo ya.
La lluvia cae. Moja mi ventana. Me hace pensar, en quien soy, y en quien quiero ser.
Me hace pensar hacia donde quiero llegar, me hace creer, pero también me hace rectificar.
Es como si el sonido de lluvia quisiera que todas tus penas, tus problemas, esos que guardas dentro y no dejas escapar, florecieran hacia la superficie, y te perturbaran una vez más.
Puede ser, que me emocionara demasiado pronto. Que tirara los cohetes antes de tiempo.
Puede que me adelantara a la verdad. Puede que creyera conocer qué ocurría en realidad, pero otra vez, volví a caer en mis errores pasados, y otra vez, la esperanza fue superada por la realidad, y otra vez, no de una forma bonita.
Puede que los fuegos artificiales se apresuraran. Puede ser, bueno. es, que volví a quedar de idiota.
Estoy harta de soñar, harta de ver como las cosas no salen como quiero, harta de ahogarme en un vaso lleno, en vez de mantenerme a flote en uno medio lleno. Sí, en ese en el que el yin y yang se mantengan en equilibrio, en el que las alegrías superen a la tristeza, ese en el que no me tengo que preocupar si llevo flotador porque yo solita podré mantenerme en la superficie.
Sí, llamadme estúpida, pero de verdad, quiero que las cosas por primera vez salgan como he soñado. Salgan como he estado esperando, en definitiva, salgan bien.
Se levanta, guarda la libreta, coge su bolso, un paraguas, se echa al cuello esa bufanda que le gusta tanto, y sale fuera.
Y a lo lejos, se oye esos fuegos artificiales y la puerta suena.
Las golondrinas alzan el vuelo, y en su cabeza comienza de nuevo la especulación.
- Maldita sea, creo que es Miranda, joder y yo en pijama. Te dejo, luego te llamo.
+ Vale. Y Mateo, no seas tan gilipollas.
De fondo, se escucha Imagine Dragons. Desde ese momento, para ambos, esa sería su banda sonora. Ese momento, lo cambiará todo.
Me pregunto, si tú, también te acordarás de mí. Yo te recuerdo perfectamente.
Recuerdo que sentí la primera vez que te vi. Solo deseaba que fueras en el mismo camino que yo.
Y creo en el destino. Creo cuando digo que te metió en ese autobús por alguna extraña razón.
Tal vez, no quería que me sintiera más sola en ese viaje que es la vida. O simplemente quería hacer que recuperara la esperanza perdida.
Pero fuera como fuera, hoy te echo de menos.
Lo más gracioso de todo, que acabó como mismo empezó. Sin palabras. Simplemente con una sonrisa.
Aunque este final, ha sido de los más bonitos que he vivido, porque no fue con un Adiós. Ya que sabéis que los adiós conllevan a un hasta nunca, y no aún hasta pronto que es lo que todos deseamos cuando nos despedimos de esas personas especiales.
Lo nuestro, si me permites llamarlo así, terminó con un hasta pronto. Y es bonito, llamadme estúpida, pero es bonito, que terminara así. Porque ese hasta pronto, conlleva una promesa. Conlleva un alargamiento en el tiempo. Un hasta pronto, que para ti pudo significar poco. Pero... Para mí, lo cambió todo.
Y hoy, sí hoy, te echo de menos.
Echo de menos tu forma de mirarme. Echo de menos como quitabas la cara cuando te pillaba. Echo de menos tus abrazos, tus palabras, tu sonrisa.
Sí, te echo de menos.
Pero, no miento cuando digo que ya no espero nada.
Porque al fin y al cabo, fue solo una aproximación.
Fue solo un ''y si'' que se quedó sin respuesta. Fue un sueño que no se cumplió.
Por eso, me prometo que dejaré de soñar. Porque he llegado a la conclusión de que de todo lo que sueño, nada se cumple. Por eso, dejaré al destino seguir jugando su partida, y que sea él, quien mueva las fichas.
Que yo me quedaré aquí, esperando sin esperanzas ni expectativas a que nos crucemos otra vez.
Y nos despedimos, en aquella sala que tantos besos, lágrimas, gritos y momentos había visto y vivido. Y nosotros. Sí, nosotros. Fuimos dos más de las miles de personas que habían pisado ese suelo.
Fuimos dos más que se despidieron sabiendo que no volverían a verse más.
Y fue bonito, mientras duró, pensaron los dos.
Bueno, no, mentira. Los dos pensaron que fueron bobos por no disfrutar el 100% de ambos, pero al despedirse se mandaron una promesa silenciosa, un hasta pronto que perdurará en el tiempo.
Y a lo lejos se aprecia una voz en off diciendo: ''Y se despidieron, sabiendo que no volverían a verse más. Pero pase lo que pase mañana tuvieron hoy. Y eso era lo más importante''.
Cierto es, en este cuarto, escribo unas palabras que nadie leerá. Escribo sin esperanzas ni expectativas.
Escribo acerca de una aproximación, que marcó un antes y un después.
Y qué cabrón fue el destino al ponerte en mi camino, y al quitarte impidiendo que volvamos a cruzarnos.
Y con Lonely Boy de The Black Keys, termino por hoy, esperando a que nos volvamos a ver en un futuro lejano, o próximo, ya eso como tú veas.
Y ya no solo eres tú, ni solo soy yo, somos todos.
Las personas que te dijeron que nunca se irían, ya no sabes ni por cual camino andan.
Esas personas, ya no saben cómo te va la vida, y tú ya no sabes que ha sido de sus vidas.
Todo cambia.
Los lugares que has visitado se llenan de historias nuevas.
Han olvidado las risas, los besos, los ''te quiero'' susurrados, las promesas, las lágrimas...
Los rincones que dejaste atrás, son cosas del pasado.
Las anécdotas que cuentas se sienten tan lejanas, que hasta recordarlas causan daño.
La nostalgia es lo único que te queda.
Pero es cierto, necesitamos cambiar.
Necesitamos olvidar, dejar a personas atrás, para poder progresar, para poder continuar.
Y a veces, necesitamos que todo vuelva a empezar, que todo empiece de nuevo, de cero.
Necesitamos arreglar los errores del pasado, rectificar, no volver a tropezar y caer.
Necesitamos cambios.
Porque las personas que te prometieron que estarán, en el fondo, aunque duela, sabes que se irán.
Pero así es la vida. En eso se basa.
En conocer, aceptar, querer, y aunque duela dejar marchar.
Y es cierto, le tenemos miedo al cambio, sin saber, que este nos puede cambiar la vida.
A mejor.
Que es lo único que buscamos. Obtener buenos cambios.
Y es verdad, que a veces esos cambios no son buenos.
Como un corte de pelo del cual te arrepentirás hasta que te crezca o de empezar a fumar por moda.
Son cosas que a la ligera tendrán repercusiones.
Pero, la vida se basa en eso, en cometer errores y aprender de ellos.
Por ello, no debemos tener miedo a los cambios, porque son lecciones, enseñanzas que nos cambiarán la vida.
Y a día de hoy, si algo he aprendido y sé que necesito, es que necesito avanzar, dejar cosas atrás para poder progresar.
Necesito cambiar y empezar de nuevo.
''Él va a cambiar. Va a cambiar sus caminos. Y se siente como si su nueva vida fuera a comenzar''
Hace mucho tiempo que dejé de sentir eso que llamaban amor, la verdad, que dejé de sentir tú amor.
Hace mucho tiempo ya que dejé de mirar tus fotos cada dos por tres, la verdad, hace mucho tiempo que te superé.
Y no sé, por qué hoy te vine a recordar. Tal vez sea porque más que nunca oigo tu nombre, o porque veo a personas parecidas a ti en todos los sitios donde miro, o simplemente porque esté conociendo a otro chico y tenga miedo de sufrir tanto como sufrí contigo.
La verdad, que no es nueva esta sensación. Sí, ya sabes de la que te hablo, esa en la que sientes un cosquilleo por todo el cuerpo, sí ese cosquilleo que a los más cursis les gusta llamar como ''mariposas en el estómago''. O la sensación de sentirte una completamente idiota cada vez que miras su última conexión, y sueñas con tener algo con él, como te ríes de esos chistes malos que cuenta y de cada una de sus boberías, y como no olvidar la sonrisa de embobada que no abandona tu rostro hasta haber pasado un buen rato.
Sí, esa sensación la hemos tenido todos, unos más veces que otros, bien es cierto, pero para nadie es nueva.
Aunque, he de admitir que ahora esta sensación viene acompañada de una nueva, el miedo a que nos hagan daño. Y sé que es típico, que nos hartamos de oír esto miles de veces, pero en cierta forma, es verdad.
Una vez que nos hacen daño tenemos miedo a que nos vuelva a pasar. Y es ahí, cuando desconfiamos de todos. Pensamos todo el rato mal, cada vez que nos piropean es para reírse de nosotros o simplemente por compromiso.
Y pensar así está mal, porque a veces no todos son iguales, hay excepciones, pero tenemos tanto miedo, que las dejamos escapar y apenas las apreciamos. Las dejamos ir, sin importar lo que nos pueden aportar, siendo tan estúpidos de dejar aquello que de verdad nos podía haber aportado la estabilidad y felicidad que le faltaba a este rompecabezas que es la vida.
Aunque también es cierto, que a veces el desconfiar sienta bien, ya que te previene de futuros engaños, errores, y llantos. Porque cada vez que conoces a alguien tendrás ese miedo a caer en sus redes, a ilusionarte.
Porque es cierto. A mí ya hasta el hecho de ilusionarme me tira para atrás. Porque ahora les ha dado a todos, ya no solo hablo de ti, sino a todos los hombres de este planeta, a hablar mucho, a decir mucho te quiero, a llenarte de halagos bonitos, a regalarte el oído, a decirte simplemente lo que quieres oír, que todos han olvidado los actos. Que son los actos los que deben reinar en las relaciones, son los actos lo bonito, maldita sea, todos han olvidado que era eso. Lo bonito que era que te trajeran un ramo de flores a tu casa, que te regalaran una caja de bombones o simplemente que te invitaran al cine y luego una partida de bolos o que te enseñaran a jugar al billar y así tener una excusa para abrazarte. Pero se ve que eso ya no es lo que gusta, ahora los actos se reducen a ponerse detrás de ti mientras bailas una canción, a decirte lo guapa que vas esa noche y besarte. O mejor aún, a pedirte el WhatsApp, raspar o ligar dependiendo de la clase de chico que seas y listo. Eso son los actos de hoy en día.
Sinceramente resultan todos unas copias baratas, una imitación, que carecen de importancia a día de hoy para mí. Con tanta palabrería lo único que demuestran es que a la hora de la verdad todos son iguales, y es ahí cuando las excepciones dejan de ser factibles y creíbles, y te encierras más en esa coraza que te has forjado a tu alrededor, porque es cierto que todos chocamos dos veces con la misma piedra, pero yo ya me harté a caer y levantarme con uno peor.
Bueno, que me estoy enrollando y solo quería decir que hoy me he dado cuenta de que cada día te echo más de más que de menos.
Que espero que todo te vaya bien. Que espero que hayas conocido a otra y que a esta no le hayas echo lo que a mí.
Sé que todos nos queremos enamorar. Enamorarse y ser correspondido es lo más bonito que hay según dicen en Moulin Rouge. Y tal vez, yo me vuelva a enamorar, tal vez la persona adecuada llegue en el momento adecuado, o a lo mejor no, y llega de imprevisto y trastorna todos mis planes. Pero algo tengo claro, esa vez, será diferente. Es decir, hasta que no aporte no me importará. Y ganará mi amor, cuando demuestre con hechos y no con palabras. Cuando anteponga los actos a las conversaciones en línea.
Pero hasta que ese día llegue, yo, me quedo aquí, recordando los recuerdos que había dejado escondidos en la caja de los errores de mi vida.
Susana deja de escribir con lágrimas en los ojos. Hacía mucho tiempo que no escribía lo que pensaba.- Menos mal que ese blog es anónimo, sino que vergüenza-. Piensa.
Por una fracción de segundo decide darle a la tecla de eliminar y borrar esas tres páginas que ha escrito, pero algo le hace cambiar de opinión y la tecla que pulsa es la de enviar. Y todo lo que había callado y guardado, se encuentra ahora circulando por la red.
Pedro ve como Anabel se aleja por la calle. Está ya subiendo los escalones del puente, cada vez, la tienes más y más lejos. Probablemente ésta sea la última vez que se vean. ¿Cómo ha sido tan estúpido?- Piensa. Ella sigue alejándose. Caminando rápido, quiere irse de ese lugar. No tendría que haber ido, hubiera estado mejor en su casa viendo One Day o Cuando te encuentre. Y estar llorando por esos finales y no por el final que acaba de presenciar. Sin saberlo, él aparece a su lado. Le coge del brazo y la obliga a que lo mire a los ojos. - ¿Se puede saber a qué te referías cuando dijiste que vamos por caminos diferentes, y que no sabes si se cruzarán?- Pedro aún no se cree, que reuniera el valor de ir tras ella. Pero sabe que ninguno se merecía ese final. + Pedro, yo... - Ella vacila, no sabe si decírselo Pero, reúne el valor, inspira y suelta el aire junto con todas esas palabras que tiene guardadas.- No sé si nuestros caminos se cruzarán. Solo el tiempo lo dirá. Pero es que creo que te puedo llegar a querer tanto, que hasta tengo miedo de hablar. Tengo miedo de enamorarme de ti, es cierto, que lo que hemos vivido ha sido bonito. Pero, no sé si en el mismo camino iríamos acorde o en cambio, rozaríamos el filo. Pues tus palabras se las lleva el viento y tus actos son lo que presencia deben simbolizar, y a día de hoy, su ausencia es lo único que ha hecho acto de presencia. Por eso, perdona, pero prefiero ir por otro camino y, ya veremos si se cruzarán algún día, o en cambio, si solo en palabras quedarán las promesas y sueños que juntos creamos. Y es mejor que ambos sigamos por direcciones distintas, porque dudo que a día de hoy se vuelvan a juntar. Yo era la primera que creía que estábamos destinados a estar juntos, y que aún no lo sabíamos y por eso debía dar el primer paso, por si luego con los años nos arrepentíamos de no habernos atrevido a besarnos. Por eso lo hice. Pero creo que fue un error, pero el tiempo me hará rectificar o en cambio me enseñará la verdad. Así que, perdona de antemano. Pero es mejor, terminar ya, poner punto y final y que el tiempo nos enseñe la verdad. Pedro, no da crédito, no se cree que esa chica que tiene delante sea la misma que la de unos meses atrás. ¿Cómo es posible que de la noche a la mañana los sentimientos cambien, y la vida de un giro de 180 grados? Es cierto, que apenas se ven y que su relación se ha enfriado. Que no eran novios ni nada parecido pero sus sentimientos eran reales. Pero, es cierto, que le prometió mucho, e incumplió todo. No es capaz de articular palabra alguna con la que pueda hacerla cambiar de opinión. Por eso, solo le dice los versos que encontró escritos en aquel puente hace un año. - Es cierto, el tiempo es el único que tiene la respuesta. Es amigo de los que saben esperar y enemigos de los desesperados, que no saben aguardar a su llegada. Pero ambos esperarán, hasta que el destino les confiera la respuesta que el tiempo tan amable ha sido de entregar. Anabel, no puede remediar una risa. Esas palabras le parecen tan extrañas oídas en la voz de Pedro, que no puede evitar sonreír. Le echará de menos. Lo sabe. Pero, los capítulos y las historias siempre tienen un final. Y este es el suyo. + He de irme, pero quiero que sepas que te echaré de menos. Y como dicen en mi película favorita: <<Pase lo que pase mañana, habremos tenido hoy, y si volvemos a encontrarnos alguna vez en el futuro pues, ¡muy bien, seremos amigos!>> Adiós. Se acerca a él, le deposita un beso en la mejilla, y se marcha. Con paso firme. Ya no tiene ganas de llorar, sabe que ha hecho bien, y aunque le cueste admitirlo confía en que el destino les volverá a unir.
Han pasado semanas, meses e incluso años. Pero Pedro, sigue acudiendo a la cafetería donde se conocieron por primera vez. Siempre va con la esperanza de volverla a ver.
Y a pesar del paso del tiempo, a pesar de que ya solo la recuerda como un amor pasado. Él, recuerda ese día, como si fuera ayer.
Se pregunta si ella piensa en él, tanto como él en ella. Porque es cierto, que su despedida fue de las más dolorosas. Ni beso de despedida para sellar esa herida.
Porque eran los momentos fríos, cuando más la echaba de menos, y son, cuando más la recuerda.
Mientras le traen su chocolate caliente, y esas magdalenas que tanto le gustan, que ella le dio a conocer. Escucha ese vídeo que le marcó tanto. <<Ella amará a otro hombre>>.
Esos versos le provocan escalofríos, entran en su interior y le hacen sentir que van escritos para él. Porque en cierto modo, esas palabras llevan escritos, debajo en letra pequeñita, el nombre de su amada Anabel.
Se pregunta dónde estará. Si ella lo recordará tanto como él a ella. Si algún día ella pensará en él. Si son gestos, objetos, situaciones las que tanto como a él, lo recuerda. Si al escuchar su nombre, o al oler su colonia ella lo recordará, y lo volverá a amar. Aun sabiendo, que él, ya no lo hará.
Porque el amor es simple, pero ellos lo complicaron. Porque sabe que ella lo amaba, a pesar de que le dijo que no. Sabe que ella amará a otro hombre, y aunque él la amará más que a ella, ella no lo amará más que a él.
<<El tiempo pasa, y las relaciones se acaban. El amor se marcha, y las heridas cicatrizan. Los recuerdos ya no hacen daño, y con el tiempo se asimilan>>.
Esos versos son los últimos que ha escrito. Se ha quedado estancado. Lleva días sin escribir. Los lee una y otra vez, hasta llegar a la conclusión de que olvidar es lo mejor. De que el tiempo, aún no le tiene preparado la respuesta que merece, y que tanto ella como él, se equivocaron al pensar que el destino los tenía como privilegiados.
Bebe un poco de su chocolate. Escucha a Adele, y sus dedos se deslizan por el teclado de su portátil y comienza la melodía de la escritura. Olvidando su alrededor, y concentrándose en esas palabras que salen desbordadas de sus dedos. Su libro pronto habrá terminado, y estará dedicado a su primer amor.
Cerca de allí. En una de las vidrieras que dan a la calle, hay una joven rubia, que observa la escena. De ese escritor que siempre llega a la hora de la merienda, y se marcha con los primeros indicios de oscuridad.
No sabe si hoy, será el día, en el que se acerque a él, y se atreva a decirle unas palabras que lleva escondidas desde hace mucho tiempo.
<<Nunca sabemos lo que el destino nos tiene guardado. Tal vez, nos decepcione, o tal vez, nos asombre. Pero, siempre aprenderemos algo de él. Porque es el destino quien pone en nuestro camino a determinadas personas, para que nos ayuden, observen y enseñen, lecciones vitales de la vida>>.
No quiero un novio, la verdad, que no entiendo por qué hay que ponerle etiquetas.
Lo único que quiero es alguien que me quiera. Que a pesar de la personalidad tan especial que tengo se quede ahí, es decir, que aunque tenga mil motivos por los que irse se quede, y sean esos motivos, lo que lo retengan.
Que me levante por las mañanas con un buenos días mi amor y no con un buenos días mi princesa. Que me quiera, tanto como Romeo a Julieta.
Que por las noches si no nos vemos, nos imaginemos, acurricaditos tanto si hace frío como si no. Que pueda hablar con él durante horas. De cualquier cosa, tanto de fútbol como de clases, de una peli o de un libro, y que aunque le aburra, él se quede ahí conmigo, escuchándome.
Quiero ser la única en su vida, no una más, a la cual, mucho te quiero, mucho eres lo mejor, mucho que especial eres, pero a la vez a mi y a otras 5. No, no, no, eso no.
Quiero que me llame si no nos vemos. Quiero estar a su lado. No quiero que piense que será difícil, o demasiado fácil, simplemente que imagine que será un capitulo muy bonito, el cual, hay que currárselo un poquito todos los días y, no dejarlo de lado.
Yo tengo miedo de enamorarme, como cualquier persona en este mundo. Ya he sufrido, y no quiero pasar otra vez por eso. Por eso, le pido que sea sincero. Ya que la sinceridad es la base en cualquier relación.
No le agobiaré si quiere estar con amigos, si quiere ver ese partido de fútbol o de baloncesto. No le impediré nada de eso. Pero entiéndeme que no pido ser su día y noche, ya que ambos podemos tener una vida a parte de la nuestra, solo quiero formar parte de su vida.
Siento, de antemano, si soy una picada, si tengo mucho carácter o si en ocasiones resulto una pesada, pero es que debe entender que soy muy explícita y habladora, y que no me callo ante lo que pienso y siento. Pero esa soy yo, con mis miles de defectos, de los cuales, espero que te enamores.
Y tal vez, sea porque esté depre, o porque es salir a la calle y parecer que vivimos en un 14 de febrero continuo, o también porque hace mucho frío. Pero hoy, quiero vivir una de esas historias de amor, que cuentan en las películas, que aunque sean difíciles y tengan miles de obstáculos conseguirán una continuidad, no diré un final feliz, porque los finales felices significan que han tenido un final y han terminado. Y lo nuestro no querré que termine, si es de verdad.
Porque como leí hace tiempo:
<<Quédate con aquel que te haga vivir un 14 de febrero siempre. Porque no es quien te espera, sino quien te busca. No es quien te quiere con palabras, sino que te lo demuestra con hechos. Quédate con aquel que a pesar de tener miles de motivos por los que irse, se queda. Con aquel que se quiere perder contigo. Y por supuesto, con aquel que te quiere tal y como eres, sin cambiar absolutamente nada de ti.>>
Quiero que al terminar esta carta, al dejarla en un banco de una calle de París, el destino sea bueno conmigo, y me regale a esa persona especial para mi. A esa mitad que me falta. Sé que es difícil pero no imposible. Pues el destino muchas veces ha sorprendido.
Por último, terminar diciendo que solo soy una chica incomprendida en un mundo de locos, una chica que busca un chico que la quiera tal y como es. Firmado Jade.
CAPÍTULO 5
Nueva York, redacción de la revista New Girl 05 de Noviembre de 2016, 12:55
El éxito que había tenido ''El Mundo de Lucy'' en menos de un mes, había sido desmesurado, ni la propia Julia que era la que había tenido la idea se lo podía creer. Ni Susana que cada vez que se metía en el blog o en el Twitter oficial de su sección (cosa que aún no entendía, ya que no le veía sentido a que una sección de una revista tuviera un Twitter oficial) habían miles de menciones, de seguidores, de dudas, etc. Y por no hablar del correo de la revista, el cual, no daba abasto con tantas peticiones de lectoras y lectores que querían y necesitaban el consejo de su querida Lucy.
Por eso, Susana no lo había dejado. Había ascendido de becaria a escritora fija, y como Julia no la quería perder le había dado otras secciones, en las que pudiera poner su nombre, sin necesidad de anonimato.
Ella la verdad que aún no se creía esto. Como gracias a su propia experiencia estaba ayudando a cientos de personas.
Algunas cadenas de radio y de televisión, querían contratar a esa escritora que se escondía detrás del ''Mundo de Lucy'', para crear un programa. -¡ALUCINANTE!- pensaba Susana.
Hasta había periódicos y revistas que la querían entrevistar. Ella no daba crédito.
Pero, la verdad que el éxito profesional no era lo único nuevo en la vida de Susana, ya que tenía nuevas experiencias añadidas a la lista, de las cuales pronto escribiría.
EL MUNDO DE LUCY. PUNTO FINAL.
<<Por favor, querida Lucy, ayúdame no sé qué hacer ante esta situación. Nos íbamos a casar y me dejó plantada en el altar. Pero lo quiero, y aunque ya han pasado meses, la herida sigue ahí, intacta y duele como el primer día. Pero, él ha vuelto. Necesito tu consejo, porque no sé qué hacer. Así que, te pregunto: ¿Qué debo hacer? ¿Piensas que es exagerado, o que debo perdonarle pues ha vuelto con un ramo de rosas pidiéndome perdón y diciéndome que aún me ama y que cometió un error?>>
Esas son las palabras finales de un correo que nos llegó hace unos días. Lo mandaba una parisina llamada Marion, a la cual, le agradezco el que me haya elegido para que la ayude.
Pero, con respecto a lo que me preguntas, creo que las segundas oportunidades son malas. Muy malas. Entiendo tu dolor, pues yo lo he sufrido también. Sé qué se siente. Pero por muchas rosas que te traiga, por muchos perdones que te diga. No merece una segunda oportunidad. Ya que hay alguien esperando una primera que te aseguro que te querrá más y te hará muchísimo más feliz.
Susana, deja de escribir, no le está gustando nada cómo le está quedando. Por lo tanto, decide borrarlo todo y empezar de nuevo, y escribir directamente.
Querida Marion, sé lo que se siente al que te dejen plantada el día antes de casarte. Pero la verdad, yo lo superé. Y te entiendo, cuando el dolor ha pasado, solo te queda un vacío que esperas que algún día se llene, y ahora él ha vuelto con palabras bonitas de amor, y ese vacío se está llenando poco a poco. Pero también, el dolor que te hizo pasar ha vuelto de nuevo como el primer día, y el miedo a que te haga daño está presente. Por eso, te digo que no te fíes, porque quien hace daño una vez, lo vuelvo a hacer otra vez.
Porque las segundas oportunidades no suelen ser buenas.
Aunque la verdad, no sé qué decirte con respecto a esto. Porque seamos sinceros, ya no sé si creer en el amor, en eso que llaman destinos y en las casualidades que hacen que la vida sea inesperada. Porque cuando das mucho, recibes poco. Porque cuando te ilusionas te desilusionas rápido, y tal vez sea, porque solo te has encontrado con malas personas o con personas incorrectas que no debían haber estado en ese momento, y estuvieron y te cambiaron la vida. Pero es verdad, que son esas personas las que te enseñan la verdad de la vida y, las mejores lecciones. Porque como siempre digo, las malas experiencias son las mejores enseñanzas que podrás tener en la vida.
Por lo tanto te digo, que si de verdad quieres darle una nueva oportunidad a tu ex, esta vez no te creas las palabras que te diga, sino fíjate en los hechos.
Porque son los hechos los que cuentan de verdad, y no las palabras que son las que el viento se lleva y al final, terminan en nada.
Susana, termina el artículo, y se lo manda a Julia, espera que le guste. Aunque a ella no le ha terminado de convencer, pero tiene que mandarle algo antes de la una y cuarto. Y hoy no tiene muchas ganas de escribir.
Mientras, lo manda y recoge sus cosas, unas frases le vienen a la mente, acompaña de una melodía.
<<Los puntos suspensivos terminarán con un punto final. Y es así, por mucho que te extrañe esto ha terminado. Y no debo recordar el pasado, sino vivir el presente y soñar con el futuro que el destino me tiene preparado.>>
Coge los cascos, y pone esa canción que tanto le gusta. Y recuerda al chico que tenía tatuado en el brazo una frase de su grupo favorito. <<''La persona por la que recibirías un balazo es quien está detrás del gatillo''>>