sábado, 16 de noviembre de 2013

Fireworks.


Mitad de Noviembre, hace frío en la calle, los telediarios han anunciado tormenta, y posibles nevadas el fin de semana. Alicia, está sentada en una ventana cualquiera, en una ciudad cualquiera, en un momento cualquiera piensa. No pasará nada, no ocurrirá nada, y probablemente lo que tiene en mente no repercutirá para nada en la historia del mundo. Pero, para ella lo cambiará todo.
Con una mano escribe en su libreta, con la otra sostiene un objeto al que lleva dando vueltas durante mucho tiempo ya.

La lluvia cae. Moja mi ventana. Me hace pensar, en quien soy, y en quien quiero ser.
Me hace pensar hacia donde quiero llegar, me hace creer, pero también me hace rectificar.
Es como si el sonido de lluvia quisiera que todas tus penas, tus problemas, esos que guardas dentro y no dejas escapar, florecieran hacia la superficie, y te perturbaran una vez más.
Puede ser, que me emocionara demasiado pronto. Que tirara los cohetes antes de tiempo.
Puede que me adelantara a la verdad. Puede que creyera conocer qué ocurría en realidad, pero otra vez, volví a caer en mis errores pasados, y otra vez, la esperanza fue superada por la realidad, y otra vez, no de una forma bonita.
Puede que los fuegos artificiales se apresuraran. Puede ser, bueno. es, que volví a quedar de idiota.
Estoy harta de soñar, harta de ver como las cosas no salen como quiero, harta de ahogarme en un vaso lleno, en vez de mantenerme a flote en uno medio lleno. Sí, en ese en el que el yin y yang se mantengan en equilibrio, en el que las alegrías superen a la tristeza, ese en el que no me tengo que preocupar si llevo flotador porque yo solita podré mantenerme en la superficie.
Sí, llamadme estúpida, pero de verdad, quiero que las cosas por primera vez salgan como he soñado. Salgan como he estado esperando, en definitiva, salgan bien.

Se levanta, guarda la libreta, coge su bolso, un paraguas, se echa al cuello esa bufanda que le gusta tanto, y sale fuera.
Y a lo lejos, se oye esos fuegos artificiales y la puerta suena.
Las golondrinas alzan el vuelo, y en su cabeza comienza de nuevo la especulación.

- Maldita sea, creo que es Miranda, joder y yo en pijama. Te dejo, luego te llamo.
+ Vale. Y Mateo, no seas tan gilipollas.

De fondo, se escucha Imagine Dragons. Desde ese momento, para ambos, esa sería su banda sonora. Ese momento, lo cambiará todo.



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