<<Son las palabras que callé. Son las palabras que duelen, pero son necesarias. Es todo aquello que pienso y siento. Es todo aquello que hiciste. Es todo lo que quería, pero, a la vez, todo aquello que me hacía daño. Esto es una carta. Mi carta, de despedida.
Recuerda: Pon punto final, pasa página y, comienza de nuevo>>
Domingo 22 de Abril de 2015 Viena.
¿Sabes? No te mereces esto. Pero esta es mi particular forma de decir adiós. Es decir, igual que tenía que verte una vez más, necesitaba escribirlo.
Esto es como si de una asignatura se tratase, hasta que no te vea y tenga lo que es mío no la pasaré. Pero ya has demostrado las suficiente veces lo inmaduro que eres y las intenciones que tienes al respecto. Pero como me dijeron hace poco, todo el mundo tiene lo que se merece, y yo ya he pagado por mis errores del pasado.
Por eso, un día te veré, y esa asignatura olvidada será pasada. Pero aun así, a pesar de todo lo que me has hecho pasar, a pesar del daño, de lo hipócrita que has sido, yo, sí yo, te sigo deseando lo mejor. Por supuesto, que espero que un día te levantes y madures, y te des cuenta de lo que gilipollas que has sido, pero hasta ese día, yo, seguiré con mi vida.
Me demostraste como eras y es cierto, eso que dicen que las personas no cambian solo demuestran como son realmente cuando pasa el tiempo.
Pero esto solo ha sido una fase, una experiencia de tantas que viviré y he vivido. Aunque desgraciadamente ha sido de las peores, pero de las que más he aprendido y por eso, te doy las gracias. Porque a pesar de todo he aprendido mucho.
A veces necesitamos malas experiencias para comprender y crecer. Necesitamos caer de la cima, para luego subir y que comience la buena vida. Una vida mejor.
La verdad, que nunca me había sentido así. Todo por culpa de alguien que no se merece mis lágrimas, pero así es eso que llaman ''amor''. Algo que llega de repente y consigue desarmarte, que bajes la guardia y clavarse en lo más hondo.
Es ahora cuando entiendo los versos de Neruda: ''Que corto es el amor y que largo el olvido''.
Es cierto, nuestro amor fue corto, una fracción de segundo, pero el olvido será largo. Pero seré fuerte, no para que me veas sonreír y veas lo que has perdido, sino por mí misma. Porque no merezco perder un segundo más pensando en ti.
Por eso, quiero darte un consejo, en el futuro no juegues como lo has hecho conmigo. No digas te quiero si no lo sientes y mucho menos dejes con un mi amor. Y por supuesto, no seas tan cabrón de decirle a una chica: te doy tus cosas y te olvidas de mi. Porque la imagen que das es muchísimo peor. Consejos que te muestro de forma gratuita.
Recuerda: quien te quiere te llama, te busca, se preocupa, piensa en ti y, sobretodo te lo demuestra.
Es una lástima que yo me diera cuenta tarde de esto.
Aprendí que se necesitan heridas y cicatrices para aprender lecciones vitales de la vida. Sé perdonar y olvidar. Pero contigo haré una excepción y solo haré lo último. Pero aún así, gracias por enseñarme tanto en tan poco tiempo. Aprendí que es necesario cerrar las puertas que no nos llevan a ninguna parte, por eso, he cerrado esta.
Pero se acabó, te deseo lo mejor, espero que si en un futuro nos vemos te des cuenta de lo que hiciste y como me trataste. Pero por ahora, sigamos jugando a ignorarnos, que en eso eres tú el claro ganador.
Julia se prepara para mandar la carta. Ya ha puesto los dos folios en el sobre. Ahora solo falta echarla por la boca del buzón que tiene delante. Pero no es capaz, algo le dice que es un error.
¿Pero qué es más doloroso, las palabras que callamos o las que decimos tarde?
Y es en ese momento, en el que prefiere volver a quedar como una pesada y mandar la carta, que guardarla o tirarla y arrepentirse toda su vida. Ya le dijo a él lo que sentía y pensaba. Cómo le había dicho que la quería, pero que era mejor ser amigos y la dejó de lado con la misma, cómo se sintió. Cómo le dolió esperar por él horas para que luego no apareciera. Ella se lo explicó y él, solo fue capaz de jugársela una vez más. Por eso, decide mandar la carta. Porque a pesar de que no la lea, la destruya o la deje guardada. Ella sabe que tiene razón y piensa: Él, algún día sufrirá como sufrí yo.
Lo que Julia no sabe, es que el destinatario que recibirá su particular carta, no es quien ella espera.
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