domingo, 19 de mayo de 2013

Vive Hoy.


                                       CAPÍTULO 30

Pedro ve como Anabel se aleja por la calle. Está ya subiendo los escalones del puente, cada vez, la tienes más y más lejos. Probablemente ésta sea la última vez que se vean.
¿Cómo ha sido tan estúpido?- Piensa.
Ella sigue alejándose. Caminando rápido, quiere irse de ese lugar. No tendría que haber ido, hubiera estado mejor en su casa viendo One Day o Cuando te encuentre. Y estar llorando por esos finales y no por el final que acaba de presenciar.
Sin saberlo, él aparece a su lado. Le coge del brazo y la obliga a que lo mire a los ojos.
- ¿Se puede saber a qué te referías cuando dijiste que vamos por caminos diferentes, y que no sabes si se cruzarán?- Pedro aún no se cree, que reuniera el valor de ir tras ella. Pero sabe que ninguno se merecía ese final.
+ Pedro, yo... - Ella vacila, no sabe si decírselo  Pero, reúne el valor, inspira y suelta el aire junto con todas esas palabras que tiene guardadas.- No sé si nuestros caminos se cruzarán. Solo el tiempo lo dirá. Pero es que creo que te puedo llegar a querer tanto, que hasta tengo miedo de hablar. Tengo miedo de enamorarme de ti, es cierto, que lo que hemos vivido ha sido bonito. Pero, no sé si en el mismo camino iríamos acorde o en cambio, rozaríamos el filo. Pues tus palabras se las lleva el viento y tus actos son lo que presencia deben simbolizar, y a día de hoy, su ausencia es lo único que ha hecho acto de presencia. Por eso, perdona, pero prefiero ir por otro camino y, ya veremos si se cruzarán algún día, o en cambio, si solo en palabras quedarán las promesas y sueños que juntos creamos. Y es mejor que ambos sigamos por direcciones distintas, porque dudo que a día de hoy se vuelvan a juntar. Yo era la primera que creía que estábamos destinados a estar juntos, y que aún no lo sabíamos y por eso debía dar el primer paso, por si luego con los años nos arrepentíamos de no habernos atrevido a besarnos. Por eso lo hice. Pero creo que fue un error, pero el tiempo me hará rectificar o en cambio me enseñará la verdad. Así que, perdona de antemano. Pero es mejor, terminar ya, poner punto y final y que el tiempo nos enseñe la verdad. 
Pedro, no da crédito, no se cree que esa chica que tiene delante sea la misma que la de unos meses atrás. ¿Cómo es posible que de la noche a la mañana los sentimientos cambien, y la vida de un giro de 180 grados? Es cierto, que apenas se ven y que su relación se ha enfriado. Que no eran novios ni nada parecido pero sus sentimientos eran reales. Pero, es cierto, que le prometió mucho, e incumplió todo. 
No es capaz de articular palabra alguna con la que pueda hacerla cambiar de opinión. Por eso, solo le dice los versos que encontró escritos en aquel puente hace un año. 
- Es cierto, el tiempo es el único que tiene la respuesta. Es amigo de los que saben esperar y enemigos de los desesperados, que no saben aguardar a su llegada. Pero ambos esperarán, hasta que el destino les confiera la respuesta que el tiempo tan amable ha sido de entregar. 
Anabel, no puede remediar una risa. Esas palabras le parecen tan extrañas oídas en la voz de Pedro, que no puede evitar sonreír. Le echará de menos. Lo sabe. Pero, los capítulos y las historias siempre tienen un final. Y este es el suyo.
+ He de irme, pero quiero que sepas que te echaré de menos. Y como dicen en mi película favorita: <<Pase lo que pase mañana, habremos tenido hoy, y si volvemos a encontrarnos alguna vez en el futuro pues, ¡muy bien, seremos amigos!>> Adiós.
Se acerca a él, le deposita un beso en la mejilla, y se marcha. Con paso firme. Ya no tiene ganas de llorar, sabe que ha hecho bien, y aunque le cueste admitirlo confía en que el destino les volverá a unir. 


Han pasado semanas, meses e incluso años. Pero Pedro, sigue acudiendo a la cafetería donde se conocieron por primera vez. Siempre va con la esperanza de volverla a ver.
Y a pesar del paso del tiempo, a pesar de que ya solo la recuerda como un amor pasado. Él, recuerda ese día, como si fuera ayer.
Se pregunta si ella piensa en él, tanto como él en ella. Porque es cierto, que su despedida fue de las más dolorosas. Ni beso de despedida para sellar esa herida.
Porque eran los momentos fríos, cuando más la echaba de menos, y son, cuando más la recuerda.
Mientras le traen su chocolate caliente, y esas magdalenas que tanto le gustan, que ella le dio a conocer. Escucha ese vídeo que le marcó tanto. <<Ella amará a otro hombre>>.
Esos versos le provocan escalofríos, entran en su interior y le hacen sentir que van escritos para él. Porque en cierto modo, esas palabras llevan escritos, debajo en letra pequeñita, el nombre de su amada Anabel.
Se pregunta dónde estará. Si ella lo recordará tanto como él a ella. Si algún día ella pensará en él. Si son gestos, objetos, situaciones las que tanto como a él, lo recuerda. Si al escuchar su nombre, o al oler su colonia ella lo recordará, y lo volverá a amar. Aun sabiendo, que él, ya no lo hará.
Porque el amor es simple, pero ellos lo complicaron. Porque sabe que ella lo amaba, a pesar de que le dijo que no. Sabe que ella amará a otro hombre, y aunque él la amará más que a ella, ella no lo amará más que a él.
<<El tiempo pasa, y las relaciones se acaban. El amor se marcha, y las heridas cicatrizan. Los recuerdos ya no hacen daño, y con el tiempo se asimilan>>.
Esos versos son los últimos que ha escrito. Se ha quedado estancado. Lleva días sin escribir. Los lee una y otra vez, hasta llegar a la conclusión de que olvidar es lo mejor. De que el tiempo, aún no le tiene preparado la respuesta que merece, y que tanto ella como él, se equivocaron al pensar que el destino los tenía como privilegiados.
Bebe un poco de su chocolate. Escucha a Adele, y sus dedos se deslizan por el teclado de su portátil  y comienza la melodía de la escritura. Olvidando su alrededor, y concentrándose en esas palabras que salen desbordadas de sus dedos. Su libro pronto habrá terminado, y estará dedicado a su primer amor.



Cerca de allí. En una de las vidrieras que dan a la calle, hay una joven rubia, que observa la escena. De ese escritor que siempre llega a la hora de la merienda, y se marcha con los primeros indicios de oscuridad.
No sabe si hoy, será el día, en el que se acerque a él, y se atreva a decirle unas palabras que lleva escondidas desde hace mucho tiempo.

<<Nunca sabemos lo que el destino nos tiene guardado. Tal vez, nos decepcione, o tal vez, nos asombre. Pero, siempre aprenderemos algo de él. Porque es el destino quien pone en nuestro camino a determinadas personas, para que nos ayuden, observen y enseñen, lecciones vitales de la vida>>.







domingo, 5 de mayo de 2013

Quiero

No quiero un novio, la verdad, que no entiendo por qué hay que ponerle etiquetas.
Lo único que quiero es alguien que me quiera. Que a pesar de la personalidad tan especial que tengo se quede ahí, es decir, que aunque tenga mil motivos por los que irse se quede, y sean esos motivos, lo que lo retengan.
Que me levante por las mañanas con un buenos días mi amor y no con un buenos días mi princesa. Que me quiera, tanto como Romeo a Julieta.
Que por las noches si no nos vemos, nos imaginemos, acurricaditos tanto si hace frío como si no. Que pueda hablar con él durante horas. De cualquier cosa, tanto de fútbol como de clases, de una peli o de un libro, y que aunque le aburra, él se quede ahí conmigo, escuchándome.
Quiero ser la única en su vida, no una más, a la cual, mucho te quiero, mucho eres lo mejor, mucho que especial eres, pero a la vez a mi y a otras 5. No, no, no, eso no.
Quiero que me llame si no nos vemos. Quiero estar a su lado. No quiero que piense que será difícil, o demasiado fácil, simplemente que imagine que será un capitulo muy bonito, el cual, hay que currárselo un poquito todos los días y, no dejarlo de lado.
Yo tengo miedo de enamorarme, como cualquier persona en este mundo. Ya he sufrido, y no quiero pasar otra vez por eso. Por eso, le pido que sea sincero. Ya que la sinceridad es la base en cualquier relación.
No le agobiaré si quiere estar con amigos, si quiere ver ese partido de fútbol o de baloncesto. No le impediré nada de eso. Pero entiéndeme que no pido ser su día y noche, ya que ambos podemos tener una vida a parte de la nuestra, solo quiero formar parte de su vida.
Siento, de antemano, si soy una picada, si tengo mucho carácter o si en ocasiones resulto una pesada, pero es que debe entender que soy muy explícita y habladora, y que no me callo ante lo que pienso y siento. Pero esa soy yo, con mis miles de defectos, de los cuales, espero que te enamores.
Y tal vez, sea porque esté depre, o porque es salir a la calle y parecer que vivimos en un 14 de febrero continuo, o también porque hace mucho frío. Pero hoy, quiero vivir una de esas historias de amor, que cuentan en las películas, que aunque sean difíciles y tengan miles de obstáculos conseguirán una continuidad, no diré un final feliz, porque los finales felices significan que han tenido un final y han terminado. Y lo nuestro no querré que termine, si es de verdad.
Porque como leí hace tiempo:
<<Quédate con aquel que te haga vivir un 14 de febrero siempre. Porque no  es quien te espera, sino quien te busca. No es quien te quiere con palabras, sino que te lo demuestra con hechos. Quédate con aquel que a pesar de tener miles de motivos por los que irse, se queda. Con aquel que se quiere perder contigo. Y por supuesto, con aquel que te quiere tal y como eres, sin cambiar absolutamente nada de ti.>>
Quiero que al terminar esta carta, al dejarla en un banco de una calle de París, el destino sea bueno conmigo, y me regale a esa persona especial para mi. A esa mitad que me falta. Sé que es difícil pero no imposible. Pues el destino muchas veces ha sorprendido.
Por último, terminar diciendo que solo soy una chica incomprendida en un mundo de locos, una chica que busca un chico que la quiera tal y como es.
Firmado Jade. 


miércoles, 1 de mayo de 2013

Relaciones imperfectas.


                                                           CAPÍTULO 5
Nueva York, redacción de la revista New Girl 05 de Noviembre de 2016, 12:55

El éxito que había tenido ''El Mundo de Lucy'' en menos de un mes, había sido desmesurado, ni la propia Julia que era la que había tenido la idea se lo podía creer. Ni Susana que cada vez que se metía en el blog o en el Twitter oficial de su sección (cosa que aún no entendía, ya que no le veía sentido a que una sección de una revista tuviera un Twitter oficial) habían miles de menciones, de seguidores, de dudas, etc. Y por no hablar del correo de la revista, el cual, no daba abasto con tantas peticiones de lectoras y lectores que querían y necesitaban el consejo de su querida Lucy.
Por eso, Susana no lo había dejado. Había ascendido de becaria a escritora fija, y como Julia no la quería perder le había dado otras secciones, en las que pudiera poner su nombre, sin necesidad de anonimato.
Ella la verdad que aún no se creía esto. Como gracias a su propia experiencia estaba ayudando a cientos de personas.
Algunas cadenas de radio y de televisión, querían contratar a esa escritora que se escondía detrás del ''Mundo de Lucy'', para crear un programa. -¡ALUCINANTE!- pensaba Susana.
Hasta había periódicos y revistas que la querían entrevistar. Ella no daba crédito.
Pero, la verdad que el éxito profesional no era lo único nuevo en la vida de Susana, ya que tenía nuevas experiencias añadidas a la lista, de las cuales pronto escribiría.

EL MUNDO DE LUCY. 
PUNTO FINAL. 

<<Por favor, querida Lucy, ayúdame no sé qué hacer ante esta situación. Nos íbamos a casar y me dejó plantada en el altar. Pero lo quiero, y aunque ya han pasado meses, la herida sigue ahí, intacta y duele como el primer día. Pero, él ha vuelto. Necesito tu consejo, porque no sé qué hacer. Así que, te pregunto: ¿Qué debo hacer? ¿Piensas que es exagerado, o que debo perdonarle pues ha vuelto con un ramo de rosas pidiéndome perdón y diciéndome que aún me ama y que cometió un error?>>

Esas son las palabras finales de un correo que nos llegó hace unos días. Lo mandaba una parisina llamada Marion, a la cual, le agradezco el que me haya elegido para que la ayude.
Pero, con respecto a lo que me preguntas, creo que las segundas oportunidades son malas. Muy malas. Entiendo tu dolor, pues yo lo he sufrido también. Sé qué se siente. Pero por muchas rosas que te traiga, por muchos perdones que te diga. No merece una segunda oportunidad. Ya que hay alguien esperando una primera que te aseguro que te querrá más y te hará muchísimo más feliz.

Susana, deja de escribir, no le está gustando nada cómo le está quedando. Por lo tanto, decide borrarlo todo y empezar de nuevo, y escribir directamente.

Querida Marion, sé lo que se siente al que te dejen plantada el día antes de casarte. Pero la verdad, yo lo superé. Y te entiendo, cuando el dolor ha pasado, solo te queda un vacío que esperas que algún día se llene, y ahora él ha vuelto con palabras bonitas de amor, y ese vacío se está llenando poco a poco. Pero también, el dolor que te hizo pasar ha vuelto de nuevo como el primer día, y el miedo a que te haga daño está presente. Por eso, te digo que no te fíes, porque quien hace daño una vez, lo vuelvo a hacer otra vez.
Porque las segundas oportunidades no suelen ser buenas.
Aunque la verdad, no sé qué decirte con respecto a esto. Porque seamos sinceros, ya no sé si creer en el amor, en eso que llaman destinos y en las casualidades que hacen que la vida sea inesperada. Porque cuando das mucho, recibes poco. Porque cuando te ilusionas te desilusionas rápido, y tal vez sea, porque solo te has encontrado con malas personas o con personas incorrectas que no debían haber estado en ese momento, y estuvieron y te cambiaron la vida. Pero es verdad, que son esas personas las que te enseñan la verdad de la vida y, las mejores lecciones. Porque como siempre digo, las malas experiencias son las mejores enseñanzas que podrás tener en la vida.
Por lo tanto te digo, que si de verdad quieres darle una nueva oportunidad a tu ex, esta vez no te creas las palabras que te diga, sino fíjate en los hechos.
Porque son los hechos los que cuentan de verdad, y no las palabras que son las que el viento se lleva y al final, terminan en nada.



Susana, termina el artículo, y se lo manda a Julia, espera que le guste. Aunque a ella no le ha terminado de convencer, pero tiene que mandarle algo antes de la una y cuarto. Y hoy no tiene muchas ganas de escribir.
Mientras, lo manda y recoge sus cosas, unas frases le vienen a la mente, acompaña de una melodía.

<<Los puntos suspensivos terminarán con un punto final. Y es así, por mucho que te extrañe esto ha terminado. Y no debo recordar el pasado, sino vivir el presente y soñar con el futuro que el destino me tiene preparado.>>

Coge los cascos, y pone esa canción que tanto le gusta. Y recuerda al chico que tenía tatuado en el brazo una frase de su grupo favorito.
<<''La persona por la que recibirías un balazo es quien está detrás del gatillo''>>