CAPÍTULO 30
Pedro ve como Anabel se aleja por la calle. Está ya subiendo los escalones del puente, cada vez, la tienes más y más lejos. Probablemente ésta sea la última vez que se vean.¿Cómo ha sido tan estúpido?- Piensa.
Ella sigue alejándose. Caminando rápido, quiere irse de ese lugar. No tendría que haber ido, hubiera estado mejor en su casa viendo One Day o Cuando te encuentre. Y estar llorando por esos finales y no por el final que acaba de presenciar.
Sin saberlo, él aparece a su lado. Le coge del brazo y la obliga a que lo mire a los ojos.
- ¿Se puede saber a qué te referías cuando dijiste que vamos por caminos diferentes, y que no sabes si se cruzarán?- Pedro aún no se cree, que reuniera el valor de ir tras ella. Pero sabe que ninguno se merecía ese final.
+ Pedro, yo... - Ella vacila, no sabe si decírselo Pero, reúne el valor, inspira y suelta el aire junto con todas esas palabras que tiene guardadas.- No sé si nuestros caminos se cruzarán. Solo el tiempo lo dirá. Pero es que creo que te puedo llegar a querer tanto, que hasta tengo miedo de hablar. Tengo miedo de enamorarme de ti, es cierto, que lo que hemos vivido ha sido bonito. Pero, no sé si en el mismo camino iríamos acorde o en cambio, rozaríamos el filo. Pues tus palabras se las lleva el viento y tus actos son lo que presencia deben simbolizar, y a día de hoy, su ausencia es lo único que ha hecho acto de presencia. Por eso, perdona, pero prefiero ir por otro camino y, ya veremos si se cruzarán algún día, o en cambio, si solo en palabras quedarán las promesas y sueños que juntos creamos. Y es mejor que ambos sigamos por direcciones distintas, porque dudo que a día de hoy se vuelvan a juntar. Yo era la primera que creía que estábamos destinados a estar juntos, y que aún no lo sabíamos y por eso debía dar el primer paso, por si luego con los años nos arrepentíamos de no habernos atrevido a besarnos. Por eso lo hice. Pero creo que fue un error, pero el tiempo me hará rectificar o en cambio me enseñará la verdad. Así que, perdona de antemano. Pero es mejor, terminar ya, poner punto y final y que el tiempo nos enseñe la verdad.
Pedro, no da crédito, no se cree que esa chica que tiene delante sea la misma que la de unos meses atrás. ¿Cómo es posible que de la noche a la mañana los sentimientos cambien, y la vida de un giro de 180 grados? Es cierto, que apenas se ven y que su relación se ha enfriado. Que no eran novios ni nada parecido pero sus sentimientos eran reales. Pero, es cierto, que le prometió mucho, e incumplió todo.
No es capaz de articular palabra alguna con la que pueda hacerla cambiar de opinión. Por eso, solo le dice los versos que encontró escritos en aquel puente hace un año.
- Es cierto, el tiempo es el único que tiene la respuesta. Es amigo de los que saben esperar y enemigos de los desesperados, que no saben aguardar a su llegada. Pero ambos esperarán, hasta que el destino les confiera la respuesta que el tiempo tan amable ha sido de entregar.
Anabel, no puede remediar una risa. Esas palabras le parecen tan extrañas oídas en la voz de Pedro, que no puede evitar sonreír. Le echará de menos. Lo sabe. Pero, los capítulos y las historias siempre tienen un final. Y este es el suyo.
+ He de irme, pero quiero que sepas que te echaré de menos. Y como dicen en mi película favorita: <<Pase lo que pase mañana, habremos tenido hoy, y si volvemos a encontrarnos alguna vez en el futuro pues, ¡muy bien, seremos amigos!>> Adiós.
Se acerca a él, le deposita un beso en la mejilla, y se marcha. Con paso firme. Ya no tiene ganas de llorar, sabe que ha hecho bien, y aunque le cueste admitirlo confía en que el destino les volverá a unir.
Han pasado semanas, meses e incluso años. Pero Pedro, sigue acudiendo a la cafetería donde se conocieron por primera vez. Siempre va con la esperanza de volverla a ver.
Y a pesar del paso del tiempo, a pesar de que ya solo la recuerda como un amor pasado. Él, recuerda ese día, como si fuera ayer.
Se pregunta si ella piensa en él, tanto como él en ella. Porque es cierto, que su despedida fue de las más dolorosas. Ni beso de despedida para sellar esa herida.
Porque eran los momentos fríos, cuando más la echaba de menos, y son, cuando más la recuerda.
Mientras le traen su chocolate caliente, y esas magdalenas que tanto le gustan, que ella le dio a conocer. Escucha ese vídeo que le marcó tanto. <<Ella amará a otro hombre>>.
Esos versos le provocan escalofríos, entran en su interior y le hacen sentir que van escritos para él. Porque en cierto modo, esas palabras llevan escritos, debajo en letra pequeñita, el nombre de su amada Anabel.
Se pregunta dónde estará. Si ella lo recordará tanto como él a ella. Si algún día ella pensará en él. Si son gestos, objetos, situaciones las que tanto como a él, lo recuerda. Si al escuchar su nombre, o al oler su colonia ella lo recordará, y lo volverá a amar. Aun sabiendo, que él, ya no lo hará.
Porque el amor es simple, pero ellos lo complicaron. Porque sabe que ella lo amaba, a pesar de que le dijo que no. Sabe que ella amará a otro hombre, y aunque él la amará más que a ella, ella no lo amará más que a él.
<<El tiempo pasa, y las relaciones se acaban. El amor se marcha, y las heridas cicatrizan. Los recuerdos ya no hacen daño, y con el tiempo se asimilan>>.
Esos versos son los últimos que ha escrito. Se ha quedado estancado. Lleva días sin escribir. Los lee una y otra vez, hasta llegar a la conclusión de que olvidar es lo mejor. De que el tiempo, aún no le tiene preparado la respuesta que merece, y que tanto ella como él, se equivocaron al pensar que el destino los tenía como privilegiados.
Bebe un poco de su chocolate. Escucha a Adele, y sus dedos se deslizan por el teclado de su portátil y comienza la melodía de la escritura. Olvidando su alrededor, y concentrándose en esas palabras que salen desbordadas de sus dedos. Su libro pronto habrá terminado, y estará dedicado a su primer amor.
Cerca de allí. En una de las vidrieras que dan a la calle, hay una joven rubia, que observa la escena. De ese escritor que siempre llega a la hora de la merienda, y se marcha con los primeros indicios de oscuridad.
No sabe si hoy, será el día, en el que se acerque a él, y se atreva a decirle unas palabras que lleva escondidas desde hace mucho tiempo.
<<Nunca sabemos lo que el destino nos tiene guardado. Tal vez, nos decepcione, o tal vez, nos asombre. Pero, siempre aprenderemos algo de él. Porque es el destino quien pone en nuestro camino a determinadas personas, para que nos ayuden, observen y enseñen, lecciones vitales de la vida>>.
