Mitad de Noviembre, hace frío en la calle, los telediarios han anunciado tormenta, y posibles nevadas el fin de semana. Alicia, está sentada en una ventana cualquiera, en una ciudad cualquiera, en un momento cualquiera piensa. No pasará nada, no ocurrirá nada, y probablemente lo que tiene en mente no repercutirá para nada en la historia del mundo. Pero, para ella lo cambiará todo.
Con una mano escribe en su libreta, con la otra sostiene un objeto al que lleva dando vueltas durante mucho tiempo ya.
La lluvia cae. Moja mi ventana. Me hace pensar, en quien soy, y en quien quiero ser.
Me hace pensar hacia donde quiero llegar, me hace creer, pero también me hace rectificar.
Es como si el sonido de lluvia quisiera que todas tus penas, tus problemas, esos que guardas dentro y no dejas escapar, florecieran hacia la superficie, y te perturbaran una vez más.
Puede ser, que me emocionara demasiado pronto. Que tirara los cohetes antes de tiempo.
Puede que me adelantara a la verdad. Puede que creyera conocer qué ocurría en realidad, pero otra vez, volví a caer en mis errores pasados, y otra vez, la esperanza fue superada por la realidad, y otra vez, no de una forma bonita.
Puede que los fuegos artificiales se apresuraran. Puede ser, bueno. es, que volví a quedar de idiota.
Estoy harta de soñar, harta de ver como las cosas no salen como quiero, harta de ahogarme en un vaso lleno, en vez de mantenerme a flote en uno medio lleno. Sí, en ese en el que el yin y yang se mantengan en equilibrio, en el que las alegrías superen a la tristeza, ese en el que no me tengo que preocupar si llevo flotador porque yo solita podré mantenerme en la superficie.
Sí, llamadme estúpida, pero de verdad, quiero que las cosas por primera vez salgan como he soñado. Salgan como he estado esperando, en definitiva, salgan bien.
Se levanta, guarda la libreta, coge su bolso, un paraguas, se echa al cuello esa bufanda que le gusta tanto, y sale fuera.
Y a lo lejos, se oye esos fuegos artificiales y la puerta suena.
Las golondrinas alzan el vuelo, y en su cabeza comienza de nuevo la especulación.
- Maldita sea, creo que es Miranda, joder y yo en pijama. Te dejo, luego te llamo.
+ Vale. Y Mateo, no seas tan gilipollas.
De fondo, se escucha Imagine Dragons. Desde ese momento, para ambos, esa sería su banda sonora. Ese momento, lo cambiará todo.
Me pregunto, si tú, también te acordarás de mí. Yo te recuerdo perfectamente.
Recuerdo que sentí la primera vez que te vi. Solo deseaba que fueras en el mismo camino que yo.
Y creo en el destino. Creo cuando digo que te metió en ese autobús por alguna extraña razón.
Tal vez, no quería que me sintiera más sola en ese viaje que es la vida. O simplemente quería hacer que recuperara la esperanza perdida.
Pero fuera como fuera, hoy te echo de menos.
Lo más gracioso de todo, que acabó como mismo empezó. Sin palabras. Simplemente con una sonrisa.
Aunque este final, ha sido de los más bonitos que he vivido, porque no fue con un Adiós. Ya que sabéis que los adiós conllevan a un hasta nunca, y no aún hasta pronto que es lo que todos deseamos cuando nos despedimos de esas personas especiales.
Lo nuestro, si me permites llamarlo así, terminó con un hasta pronto. Y es bonito, llamadme estúpida, pero es bonito, que terminara así. Porque ese hasta pronto, conlleva una promesa. Conlleva un alargamiento en el tiempo. Un hasta pronto, que para ti pudo significar poco. Pero... Para mí, lo cambió todo.
Y hoy, sí hoy, te echo de menos.
Echo de menos tu forma de mirarme. Echo de menos como quitabas la cara cuando te pillaba. Echo de menos tus abrazos, tus palabras, tu sonrisa.
Sí, te echo de menos.
Pero, no miento cuando digo que ya no espero nada.
Porque al fin y al cabo, fue solo una aproximación.
Fue solo un ''y si'' que se quedó sin respuesta. Fue un sueño que no se cumplió.
Por eso, me prometo que dejaré de soñar. Porque he llegado a la conclusión de que de todo lo que sueño, nada se cumple. Por eso, dejaré al destino seguir jugando su partida, y que sea él, quien mueva las fichas.
Que yo me quedaré aquí, esperando sin esperanzas ni expectativas a que nos crucemos otra vez.
Y nos despedimos, en aquella sala que tantos besos, lágrimas, gritos y momentos había visto y vivido. Y nosotros. Sí, nosotros. Fuimos dos más de las miles de personas que habían pisado ese suelo.
Fuimos dos más que se despidieron sabiendo que no volverían a verse más.
Y fue bonito, mientras duró, pensaron los dos.
Bueno, no, mentira. Los dos pensaron que fueron bobos por no disfrutar el 100% de ambos, pero al despedirse se mandaron una promesa silenciosa, un hasta pronto que perdurará en el tiempo.
Y a lo lejos se aprecia una voz en off diciendo: ''Y se despidieron, sabiendo que no volverían a verse más. Pero pase lo que pase mañana tuvieron hoy. Y eso era lo más importante''.
Cierto es, en este cuarto, escribo unas palabras que nadie leerá. Escribo sin esperanzas ni expectativas.
Escribo acerca de una aproximación, que marcó un antes y un después.
Y qué cabrón fue el destino al ponerte en mi camino, y al quitarte impidiendo que volvamos a cruzarnos.
Y con Lonely Boy de The Black Keys, termino por hoy, esperando a que nos volvamos a ver en un futuro lejano, o próximo, ya eso como tú veas.
Y ya no solo eres tú, ni solo soy yo, somos todos.
Las personas que te dijeron que nunca se irían, ya no sabes ni por cual camino andan.
Esas personas, ya no saben cómo te va la vida, y tú ya no sabes que ha sido de sus vidas.
Todo cambia.
Los lugares que has visitado se llenan de historias nuevas.
Han olvidado las risas, los besos, los ''te quiero'' susurrados, las promesas, las lágrimas...
Los rincones que dejaste atrás, son cosas del pasado.
Las anécdotas que cuentas se sienten tan lejanas, que hasta recordarlas causan daño.
La nostalgia es lo único que te queda.
Pero es cierto, necesitamos cambiar.
Necesitamos olvidar, dejar a personas atrás, para poder progresar, para poder continuar.
Y a veces, necesitamos que todo vuelva a empezar, que todo empiece de nuevo, de cero.
Necesitamos arreglar los errores del pasado, rectificar, no volver a tropezar y caer.
Necesitamos cambios.
Porque las personas que te prometieron que estarán, en el fondo, aunque duela, sabes que se irán.
Pero así es la vida. En eso se basa.
En conocer, aceptar, querer, y aunque duela dejar marchar.
Y es cierto, le tenemos miedo al cambio, sin saber, que este nos puede cambiar la vida.
A mejor.
Que es lo único que buscamos. Obtener buenos cambios.
Y es verdad, que a veces esos cambios no son buenos.
Como un corte de pelo del cual te arrepentirás hasta que te crezca o de empezar a fumar por moda.
Son cosas que a la ligera tendrán repercusiones.
Pero, la vida se basa en eso, en cometer errores y aprender de ellos.
Por ello, no debemos tener miedo a los cambios, porque son lecciones, enseñanzas que nos cambiarán la vida.
Y a día de hoy, si algo he aprendido y sé que necesito, es que necesito avanzar, dejar cosas atrás para poder progresar.
Necesito cambiar y empezar de nuevo.
''Él va a cambiar. Va a cambiar sus caminos. Y se siente como si su nueva vida fuera a comenzar''
Hace mucho tiempo que dejé de sentir eso que llamaban amor, la verdad, que dejé de sentir tú amor.
Hace mucho tiempo ya que dejé de mirar tus fotos cada dos por tres, la verdad, hace mucho tiempo que te superé.
Y no sé, por qué hoy te vine a recordar. Tal vez sea porque más que nunca oigo tu nombre, o porque veo a personas parecidas a ti en todos los sitios donde miro, o simplemente porque esté conociendo a otro chico y tenga miedo de sufrir tanto como sufrí contigo.
La verdad, que no es nueva esta sensación. Sí, ya sabes de la que te hablo, esa en la que sientes un cosquilleo por todo el cuerpo, sí ese cosquilleo que a los más cursis les gusta llamar como ''mariposas en el estómago''. O la sensación de sentirte una completamente idiota cada vez que miras su última conexión, y sueñas con tener algo con él, como te ríes de esos chistes malos que cuenta y de cada una de sus boberías, y como no olvidar la sonrisa de embobada que no abandona tu rostro hasta haber pasado un buen rato.
Sí, esa sensación la hemos tenido todos, unos más veces que otros, bien es cierto, pero para nadie es nueva.
Aunque, he de admitir que ahora esta sensación viene acompañada de una nueva, el miedo a que nos hagan daño. Y sé que es típico, que nos hartamos de oír esto miles de veces, pero en cierta forma, es verdad.
Una vez que nos hacen daño tenemos miedo a que nos vuelva a pasar. Y es ahí, cuando desconfiamos de todos. Pensamos todo el rato mal, cada vez que nos piropean es para reírse de nosotros o simplemente por compromiso.
Y pensar así está mal, porque a veces no todos son iguales, hay excepciones, pero tenemos tanto miedo, que las dejamos escapar y apenas las apreciamos. Las dejamos ir, sin importar lo que nos pueden aportar, siendo tan estúpidos de dejar aquello que de verdad nos podía haber aportado la estabilidad y felicidad que le faltaba a este rompecabezas que es la vida.
Aunque también es cierto, que a veces el desconfiar sienta bien, ya que te previene de futuros engaños, errores, y llantos. Porque cada vez que conoces a alguien tendrás ese miedo a caer en sus redes, a ilusionarte.
Porque es cierto. A mí ya hasta el hecho de ilusionarme me tira para atrás. Porque ahora les ha dado a todos, ya no solo hablo de ti, sino a todos los hombres de este planeta, a hablar mucho, a decir mucho te quiero, a llenarte de halagos bonitos, a regalarte el oído, a decirte simplemente lo que quieres oír, que todos han olvidado los actos. Que son los actos los que deben reinar en las relaciones, son los actos lo bonito, maldita sea, todos han olvidado que era eso. Lo bonito que era que te trajeran un ramo de flores a tu casa, que te regalaran una caja de bombones o simplemente que te invitaran al cine y luego una partida de bolos o que te enseñaran a jugar al billar y así tener una excusa para abrazarte. Pero se ve que eso ya no es lo que gusta, ahora los actos se reducen a ponerse detrás de ti mientras bailas una canción, a decirte lo guapa que vas esa noche y besarte. O mejor aún, a pedirte el WhatsApp, raspar o ligar dependiendo de la clase de chico que seas y listo. Eso son los actos de hoy en día.
Sinceramente resultan todos unas copias baratas, una imitación, que carecen de importancia a día de hoy para mí. Con tanta palabrería lo único que demuestran es que a la hora de la verdad todos son iguales, y es ahí cuando las excepciones dejan de ser factibles y creíbles, y te encierras más en esa coraza que te has forjado a tu alrededor, porque es cierto que todos chocamos dos veces con la misma piedra, pero yo ya me harté a caer y levantarme con uno peor.
Bueno, que me estoy enrollando y solo quería decir que hoy me he dado cuenta de que cada día te echo más de más que de menos.
Que espero que todo te vaya bien. Que espero que hayas conocido a otra y que a esta no le hayas echo lo que a mí.
Sé que todos nos queremos enamorar. Enamorarse y ser correspondido es lo más bonito que hay según dicen en Moulin Rouge. Y tal vez, yo me vuelva a enamorar, tal vez la persona adecuada llegue en el momento adecuado, o a lo mejor no, y llega de imprevisto y trastorna todos mis planes. Pero algo tengo claro, esa vez, será diferente. Es decir, hasta que no aporte no me importará. Y ganará mi amor, cuando demuestre con hechos y no con palabras. Cuando anteponga los actos a las conversaciones en línea.
Pero hasta que ese día llegue, yo, me quedo aquí, recordando los recuerdos que había dejado escondidos en la caja de los errores de mi vida.
Susana deja de escribir con lágrimas en los ojos. Hacía mucho tiempo que no escribía lo que pensaba.- Menos mal que ese blog es anónimo, sino que vergüenza-. Piensa.
Por una fracción de segundo decide darle a la tecla de eliminar y borrar esas tres páginas que ha escrito, pero algo le hace cambiar de opinión y la tecla que pulsa es la de enviar. Y todo lo que había callado y guardado, se encuentra ahora circulando por la red.
Pedro ve como Anabel se aleja por la calle. Está ya subiendo los escalones del puente, cada vez, la tienes más y más lejos. Probablemente ésta sea la última vez que se vean. ¿Cómo ha sido tan estúpido?- Piensa. Ella sigue alejándose. Caminando rápido, quiere irse de ese lugar. No tendría que haber ido, hubiera estado mejor en su casa viendo One Day o Cuando te encuentre. Y estar llorando por esos finales y no por el final que acaba de presenciar. Sin saberlo, él aparece a su lado. Le coge del brazo y la obliga a que lo mire a los ojos. - ¿Se puede saber a qué te referías cuando dijiste que vamos por caminos diferentes, y que no sabes si se cruzarán?- Pedro aún no se cree, que reuniera el valor de ir tras ella. Pero sabe que ninguno se merecía ese final. + Pedro, yo... - Ella vacila, no sabe si decírselo Pero, reúne el valor, inspira y suelta el aire junto con todas esas palabras que tiene guardadas.- No sé si nuestros caminos se cruzarán. Solo el tiempo lo dirá. Pero es que creo que te puedo llegar a querer tanto, que hasta tengo miedo de hablar. Tengo miedo de enamorarme de ti, es cierto, que lo que hemos vivido ha sido bonito. Pero, no sé si en el mismo camino iríamos acorde o en cambio, rozaríamos el filo. Pues tus palabras se las lleva el viento y tus actos son lo que presencia deben simbolizar, y a día de hoy, su ausencia es lo único que ha hecho acto de presencia. Por eso, perdona, pero prefiero ir por otro camino y, ya veremos si se cruzarán algún día, o en cambio, si solo en palabras quedarán las promesas y sueños que juntos creamos. Y es mejor que ambos sigamos por direcciones distintas, porque dudo que a día de hoy se vuelvan a juntar. Yo era la primera que creía que estábamos destinados a estar juntos, y que aún no lo sabíamos y por eso debía dar el primer paso, por si luego con los años nos arrepentíamos de no habernos atrevido a besarnos. Por eso lo hice. Pero creo que fue un error, pero el tiempo me hará rectificar o en cambio me enseñará la verdad. Así que, perdona de antemano. Pero es mejor, terminar ya, poner punto y final y que el tiempo nos enseñe la verdad. Pedro, no da crédito, no se cree que esa chica que tiene delante sea la misma que la de unos meses atrás. ¿Cómo es posible que de la noche a la mañana los sentimientos cambien, y la vida de un giro de 180 grados? Es cierto, que apenas se ven y que su relación se ha enfriado. Que no eran novios ni nada parecido pero sus sentimientos eran reales. Pero, es cierto, que le prometió mucho, e incumplió todo. No es capaz de articular palabra alguna con la que pueda hacerla cambiar de opinión. Por eso, solo le dice los versos que encontró escritos en aquel puente hace un año. - Es cierto, el tiempo es el único que tiene la respuesta. Es amigo de los que saben esperar y enemigos de los desesperados, que no saben aguardar a su llegada. Pero ambos esperarán, hasta que el destino les confiera la respuesta que el tiempo tan amable ha sido de entregar. Anabel, no puede remediar una risa. Esas palabras le parecen tan extrañas oídas en la voz de Pedro, que no puede evitar sonreír. Le echará de menos. Lo sabe. Pero, los capítulos y las historias siempre tienen un final. Y este es el suyo. + He de irme, pero quiero que sepas que te echaré de menos. Y como dicen en mi película favorita: <<Pase lo que pase mañana, habremos tenido hoy, y si volvemos a encontrarnos alguna vez en el futuro pues, ¡muy bien, seremos amigos!>> Adiós. Se acerca a él, le deposita un beso en la mejilla, y se marcha. Con paso firme. Ya no tiene ganas de llorar, sabe que ha hecho bien, y aunque le cueste admitirlo confía en que el destino les volverá a unir.
Han pasado semanas, meses e incluso años. Pero Pedro, sigue acudiendo a la cafetería donde se conocieron por primera vez. Siempre va con la esperanza de volverla a ver.
Y a pesar del paso del tiempo, a pesar de que ya solo la recuerda como un amor pasado. Él, recuerda ese día, como si fuera ayer.
Se pregunta si ella piensa en él, tanto como él en ella. Porque es cierto, que su despedida fue de las más dolorosas. Ni beso de despedida para sellar esa herida.
Porque eran los momentos fríos, cuando más la echaba de menos, y son, cuando más la recuerda.
Mientras le traen su chocolate caliente, y esas magdalenas que tanto le gustan, que ella le dio a conocer. Escucha ese vídeo que le marcó tanto. <<Ella amará a otro hombre>>.
Esos versos le provocan escalofríos, entran en su interior y le hacen sentir que van escritos para él. Porque en cierto modo, esas palabras llevan escritos, debajo en letra pequeñita, el nombre de su amada Anabel.
Se pregunta dónde estará. Si ella lo recordará tanto como él a ella. Si algún día ella pensará en él. Si son gestos, objetos, situaciones las que tanto como a él, lo recuerda. Si al escuchar su nombre, o al oler su colonia ella lo recordará, y lo volverá a amar. Aun sabiendo, que él, ya no lo hará.
Porque el amor es simple, pero ellos lo complicaron. Porque sabe que ella lo amaba, a pesar de que le dijo que no. Sabe que ella amará a otro hombre, y aunque él la amará más que a ella, ella no lo amará más que a él.
<<El tiempo pasa, y las relaciones se acaban. El amor se marcha, y las heridas cicatrizan. Los recuerdos ya no hacen daño, y con el tiempo se asimilan>>.
Esos versos son los últimos que ha escrito. Se ha quedado estancado. Lleva días sin escribir. Los lee una y otra vez, hasta llegar a la conclusión de que olvidar es lo mejor. De que el tiempo, aún no le tiene preparado la respuesta que merece, y que tanto ella como él, se equivocaron al pensar que el destino los tenía como privilegiados.
Bebe un poco de su chocolate. Escucha a Adele, y sus dedos se deslizan por el teclado de su portátil y comienza la melodía de la escritura. Olvidando su alrededor, y concentrándose en esas palabras que salen desbordadas de sus dedos. Su libro pronto habrá terminado, y estará dedicado a su primer amor.
Cerca de allí. En una de las vidrieras que dan a la calle, hay una joven rubia, que observa la escena. De ese escritor que siempre llega a la hora de la merienda, y se marcha con los primeros indicios de oscuridad.
No sabe si hoy, será el día, en el que se acerque a él, y se atreva a decirle unas palabras que lleva escondidas desde hace mucho tiempo.
<<Nunca sabemos lo que el destino nos tiene guardado. Tal vez, nos decepcione, o tal vez, nos asombre. Pero, siempre aprenderemos algo de él. Porque es el destino quien pone en nuestro camino a determinadas personas, para que nos ayuden, observen y enseñen, lecciones vitales de la vida>>.
No quiero un novio, la verdad, que no entiendo por qué hay que ponerle etiquetas.
Lo único que quiero es alguien que me quiera. Que a pesar de la personalidad tan especial que tengo se quede ahí, es decir, que aunque tenga mil motivos por los que irse se quede, y sean esos motivos, lo que lo retengan.
Que me levante por las mañanas con un buenos días mi amor y no con un buenos días mi princesa. Que me quiera, tanto como Romeo a Julieta.
Que por las noches si no nos vemos, nos imaginemos, acurricaditos tanto si hace frío como si no. Que pueda hablar con él durante horas. De cualquier cosa, tanto de fútbol como de clases, de una peli o de un libro, y que aunque le aburra, él se quede ahí conmigo, escuchándome.
Quiero ser la única en su vida, no una más, a la cual, mucho te quiero, mucho eres lo mejor, mucho que especial eres, pero a la vez a mi y a otras 5. No, no, no, eso no.
Quiero que me llame si no nos vemos. Quiero estar a su lado. No quiero que piense que será difícil, o demasiado fácil, simplemente que imagine que será un capitulo muy bonito, el cual, hay que currárselo un poquito todos los días y, no dejarlo de lado.
Yo tengo miedo de enamorarme, como cualquier persona en este mundo. Ya he sufrido, y no quiero pasar otra vez por eso. Por eso, le pido que sea sincero. Ya que la sinceridad es la base en cualquier relación.
No le agobiaré si quiere estar con amigos, si quiere ver ese partido de fútbol o de baloncesto. No le impediré nada de eso. Pero entiéndeme que no pido ser su día y noche, ya que ambos podemos tener una vida a parte de la nuestra, solo quiero formar parte de su vida.
Siento, de antemano, si soy una picada, si tengo mucho carácter o si en ocasiones resulto una pesada, pero es que debe entender que soy muy explícita y habladora, y que no me callo ante lo que pienso y siento. Pero esa soy yo, con mis miles de defectos, de los cuales, espero que te enamores.
Y tal vez, sea porque esté depre, o porque es salir a la calle y parecer que vivimos en un 14 de febrero continuo, o también porque hace mucho frío. Pero hoy, quiero vivir una de esas historias de amor, que cuentan en las películas, que aunque sean difíciles y tengan miles de obstáculos conseguirán una continuidad, no diré un final feliz, porque los finales felices significan que han tenido un final y han terminado. Y lo nuestro no querré que termine, si es de verdad.
Porque como leí hace tiempo:
<<Quédate con aquel que te haga vivir un 14 de febrero siempre. Porque no es quien te espera, sino quien te busca. No es quien te quiere con palabras, sino que te lo demuestra con hechos. Quédate con aquel que a pesar de tener miles de motivos por los que irse, se queda. Con aquel que se quiere perder contigo. Y por supuesto, con aquel que te quiere tal y como eres, sin cambiar absolutamente nada de ti.>>
Quiero que al terminar esta carta, al dejarla en un banco de una calle de París, el destino sea bueno conmigo, y me regale a esa persona especial para mi. A esa mitad que me falta. Sé que es difícil pero no imposible. Pues el destino muchas veces ha sorprendido.
Por último, terminar diciendo que solo soy una chica incomprendida en un mundo de locos, una chica que busca un chico que la quiera tal y como es. Firmado Jade.
CAPÍTULO 5
Nueva York, redacción de la revista New Girl 05 de Noviembre de 2016, 12:55
El éxito que había tenido ''El Mundo de Lucy'' en menos de un mes, había sido desmesurado, ni la propia Julia que era la que había tenido la idea se lo podía creer. Ni Susana que cada vez que se metía en el blog o en el Twitter oficial de su sección (cosa que aún no entendía, ya que no le veía sentido a que una sección de una revista tuviera un Twitter oficial) habían miles de menciones, de seguidores, de dudas, etc. Y por no hablar del correo de la revista, el cual, no daba abasto con tantas peticiones de lectoras y lectores que querían y necesitaban el consejo de su querida Lucy.
Por eso, Susana no lo había dejado. Había ascendido de becaria a escritora fija, y como Julia no la quería perder le había dado otras secciones, en las que pudiera poner su nombre, sin necesidad de anonimato.
Ella la verdad que aún no se creía esto. Como gracias a su propia experiencia estaba ayudando a cientos de personas.
Algunas cadenas de radio y de televisión, querían contratar a esa escritora que se escondía detrás del ''Mundo de Lucy'', para crear un programa. -¡ALUCINANTE!- pensaba Susana.
Hasta había periódicos y revistas que la querían entrevistar. Ella no daba crédito.
Pero, la verdad que el éxito profesional no era lo único nuevo en la vida de Susana, ya que tenía nuevas experiencias añadidas a la lista, de las cuales pronto escribiría.
EL MUNDO DE LUCY. PUNTO FINAL.
<<Por favor, querida Lucy, ayúdame no sé qué hacer ante esta situación. Nos íbamos a casar y me dejó plantada en el altar. Pero lo quiero, y aunque ya han pasado meses, la herida sigue ahí, intacta y duele como el primer día. Pero, él ha vuelto. Necesito tu consejo, porque no sé qué hacer. Así que, te pregunto: ¿Qué debo hacer? ¿Piensas que es exagerado, o que debo perdonarle pues ha vuelto con un ramo de rosas pidiéndome perdón y diciéndome que aún me ama y que cometió un error?>>
Esas son las palabras finales de un correo que nos llegó hace unos días. Lo mandaba una parisina llamada Marion, a la cual, le agradezco el que me haya elegido para que la ayude.
Pero, con respecto a lo que me preguntas, creo que las segundas oportunidades son malas. Muy malas. Entiendo tu dolor, pues yo lo he sufrido también. Sé qué se siente. Pero por muchas rosas que te traiga, por muchos perdones que te diga. No merece una segunda oportunidad. Ya que hay alguien esperando una primera que te aseguro que te querrá más y te hará muchísimo más feliz.
Susana, deja de escribir, no le está gustando nada cómo le está quedando. Por lo tanto, decide borrarlo todo y empezar de nuevo, y escribir directamente.
Querida Marion, sé lo que se siente al que te dejen plantada el día antes de casarte. Pero la verdad, yo lo superé. Y te entiendo, cuando el dolor ha pasado, solo te queda un vacío que esperas que algún día se llene, y ahora él ha vuelto con palabras bonitas de amor, y ese vacío se está llenando poco a poco. Pero también, el dolor que te hizo pasar ha vuelto de nuevo como el primer día, y el miedo a que te haga daño está presente. Por eso, te digo que no te fíes, porque quien hace daño una vez, lo vuelvo a hacer otra vez.
Porque las segundas oportunidades no suelen ser buenas.
Aunque la verdad, no sé qué decirte con respecto a esto. Porque seamos sinceros, ya no sé si creer en el amor, en eso que llaman destinos y en las casualidades que hacen que la vida sea inesperada. Porque cuando das mucho, recibes poco. Porque cuando te ilusionas te desilusionas rápido, y tal vez sea, porque solo te has encontrado con malas personas o con personas incorrectas que no debían haber estado en ese momento, y estuvieron y te cambiaron la vida. Pero es verdad, que son esas personas las que te enseñan la verdad de la vida y, las mejores lecciones. Porque como siempre digo, las malas experiencias son las mejores enseñanzas que podrás tener en la vida.
Por lo tanto te digo, que si de verdad quieres darle una nueva oportunidad a tu ex, esta vez no te creas las palabras que te diga, sino fíjate en los hechos.
Porque son los hechos los que cuentan de verdad, y no las palabras que son las que el viento se lleva y al final, terminan en nada.
Susana, termina el artículo, y se lo manda a Julia, espera que le guste. Aunque a ella no le ha terminado de convencer, pero tiene que mandarle algo antes de la una y cuarto. Y hoy no tiene muchas ganas de escribir.
Mientras, lo manda y recoge sus cosas, unas frases le vienen a la mente, acompaña de una melodía.
<<Los puntos suspensivos terminarán con un punto final. Y es así, por mucho que te extrañe esto ha terminado. Y no debo recordar el pasado, sino vivir el presente y soñar con el futuro que el destino me tiene preparado.>>
Coge los cascos, y pone esa canción que tanto le gusta. Y recuerda al chico que tenía tatuado en el brazo una frase de su grupo favorito. <<''La persona por la que recibirías un balazo es quien está detrás del gatillo''>>
<<Son las palabras que callé. Son las palabras que duelen, pero son necesarias. Es todo aquello que pienso y siento. Es todo aquello que hiciste. Es todo lo que quería, pero, a la vez, todo aquello que me hacía daño. Esto es una carta. Mi carta, de despedida. Recuerda: Pon punto final, pasa página y, comienza de nuevo>>
Domingo 22 de Abril de 2015 Viena.
¿Sabes? No te mereces esto. Pero esta es mi particular forma de decir adiós. Es decir, igual que tenía que verte una vez más, necesitaba escribirlo.
Esto es como si de una asignatura se tratase, hasta que no te vea y tenga lo que es mío no la pasaré. Pero ya has demostrado las suficiente veces lo inmaduro que eres y las intenciones que tienes al respecto. Pero como me dijeron hace poco, todo el mundo tiene lo que se merece, y yo ya he pagado por mis errores del pasado.
Por eso, un día te veré, y esa asignatura olvidada será pasada. Pero aun así, a pesar de todo lo que me has hecho pasar, a pesar del daño, de lo hipócrita que has sido, yo, sí yo, te sigo deseando lo mejor. Por supuesto, que espero que un día te levantes y madures, y te des cuenta de lo que gilipollas que has sido, pero hasta ese día, yo, seguiré con mi vida.
Me demostraste como eras y es cierto, eso que dicen que las personas no cambian solo demuestran como son realmente cuando pasa el tiempo.
Pero esto solo ha sido una fase, una experiencia de tantas que viviré y he vivido. Aunque desgraciadamente ha sido de las peores, pero de las que más he aprendido y por eso, te doy las gracias. Porque a pesar de todo he aprendido mucho.
A veces necesitamos malas experiencias para comprender y crecer. Necesitamos caer de la cima, para luego subir y que comience la buena vida. Una vida mejor.
La verdad, que nunca me había sentido así. Todo por culpa de alguien que no se merece mis lágrimas, pero así es eso que llaman ''amor''. Algo que llega de repente y consigue desarmarte, que bajes la guardia y clavarse en lo más hondo.
Es ahora cuando entiendo los versos de Neruda: ''Que corto es el amor y que largo el olvido''.
Es cierto, nuestro amor fue corto, una fracción de segundo, pero el olvido será largo. Pero seré fuerte, no para que me veas sonreír y veas lo que has perdido, sino por mí misma. Porque no merezco perder un segundo más pensando en ti.
Por eso, quiero darte un consejo, en el futuro no juegues como lo has hecho conmigo. No digas te quiero si no lo sientes y mucho menos dejes con un mi amor. Y por supuesto, no seas tan cabrón de decirle a una chica: te doy tus cosas y te olvidas de mi. Porque la imagen que das es muchísimo peor. Consejos que te muestro de forma gratuita.
Recuerda: quien te quiere te llama, te busca, se preocupa, piensa en ti y, sobretodo te lo demuestra.
Es una lástima que yo me diera cuenta tarde de esto.
Aprendí que se necesitan heridas y cicatrices para aprender lecciones vitales de la vida. Sé perdonar y olvidar. Pero contigo haré una excepción y solo haré lo último. Pero aún así, gracias por enseñarme tanto en tan poco tiempo. Aprendí que es necesario cerrar las puertas que no nos llevan a ninguna parte, por eso, he cerrado esta.
Pero se acabó, te deseo lo mejor, espero que si en un futuro nos vemos te des cuenta de lo que hiciste y como me trataste. Pero por ahora, sigamos jugando a ignorarnos, que en eso eres tú el claro ganador.
Julia se prepara para mandar la carta. Ya ha puesto los dos folios en el sobre. Ahora solo falta echarla por la boca del buzón que tiene delante. Pero no es capaz, algo le dice que es un error. ¿Pero qué es más doloroso, las palabras que callamos o las que decimos tarde? Y es en ese momento, en el que prefiere volver a quedar como una pesada y mandar la carta, que guardarla o tirarla y arrepentirse toda su vida. Ya le dijo a él lo que sentía y pensaba. Cómo le había dicho que la quería, pero que era mejor ser amigos y la dejó de lado con la misma, cómo se sintió. Cómo le dolió esperar por él horas para que luego no apareciera. Ella se lo explicó y él, solo fue capaz de jugársela una vez más. Por eso, decide mandar la carta. Porque a pesar de que no la lea, la destruya o la deje guardada. Ella sabe que tiene razón y piensa: Él, algún día sufrirá como sufrí yo. Lo que Julia no sabe, es que el destinatario que recibirá su particular carta, no es quien ella espera.
Deja que me arrastre, ya me encontrarás tras la riada. Deja que me arrastre. Me ha pillado la tormenta. Me ha pillado la lluvia. Me ha pillado un torrente que oculta el dolor. Si quieres a alguien, buscas la forma de quedarte. En la tormenta.
Nueva York, redacción de la revista New Girl. 15 de octubre de 2016. 11:00 am.
- Bueno Susana, ya sabes lo que tienes que hacer ¿no?
Esa era su jefa, Julia Watson. Directora de una de las mejores revistas para mujeres (donde se trataba de cualquier tema que pudiera interesar a la sociedad femenina y sin tapujos, que parece ser que eso era lo que más gustaba) de los últimos años. Había incluso superado a revistas como Vogue, Glamour o Vanity Fair. Por lo tanto, su jefa se había ganado la enemistad de sus competidores, pero eso a ella no le importaba. Su actitud de indiferencia, soberbia y por qué no, de superioridad le había otorgado un lugar clave en la alta sociedad neoyorkina y también a nivel global.
<< Algo que a ella le encantaba y de lo que estaba muy orgullosa >>. Pensó Susana.
- Sí, jefa, todo captado. ¿Cuándo empiezo?- Y sin darse cuenta, mientras pronunciaba esas palabras su jefa le abría la puerta de una habitación.
- Tu nuevo despacho-. Dice con una sonrisa un tanto forzada y con aires de superioridad.
Su nuevo despacho no era como el de su jefa eso lo tenía claro, pero tampoco estaba tan mal. Era un cuarto blanco, con una gran ventana que le permitía ver todo Central Park, y con el suficiente espacio para poder estirarse sin necesidad de llevarse algún golpe. Ya que poseía un espacio relativamente grande por donde circulaba el aire entre su escritorio, un sofá con una pequeña mesa y una estantería. Sí, le gustaba, aunque ya haría alguna que otra modificación.
- Muchas gracias. Entonces me instalo y ¿comienzo?
- Claro que sí mujer, y sin presiones vale, puedes tomarte todo tu tiempo en instalarte-. Susana respiró tranquila al oír esas palabras, ya le habían avisado que en cuanto al trabajo, Julia o la De Vil como la llamaban los de la redacción, era muy estricta.- Pero tampoco tardes mucho, porque quiero el artículo para la hora de comer, es decir, para dentro de 3 horas. Que pases un buen día.
Dicho esto abandona el cuarto, cierra la puerta y se aleja por el pasillo. Susana puede oír el sonido de sus tacones de 18 centímetros tocando el suelo, hasta llegar al ascensor. Hoy es su primer día como fija y ya está deseando que su jefa se doble el pie con esos pedazos de tacones que lleva puestos.
Aparta rápidamente esos pensamientos de su mente, deja la caja con sus cosas en el suelo, se sienta en el sofá y comienza a pensar en el gran lío en el que se ha metido. ¿Cómo es posible que haga un artículo en tres horas, cuando nunca ha trabajado como periodista? ¿Cómo pudo aceptar este trabajo? O peor aún, ¿cómo permitió que leyera su diario?
Casi un mes antes. Susana se dirige al despacho del nuevo director de publicidad. Lleva en una mano, una carpeta que le han dado los de abajo llena de fotos de modelos en bikini para el último número de septiembre, el último de verano. En la otra mano un café bien caliente, con nata por encima, una delicia. Mientras toca la puerta y él le indica un Pase, con una sonrisa que enamora y con uno de los tonos más amables que Susana haya oído ahí, se adentra en el despacho, con un pensamiento nada serio la verdad. <<Está muy bueno el nuevo>>. Le viene a la mente el comentario de su compañera de tareas y no puede evitar una sonrisa. <<Sí, la verdad que no está nada mal>> - Bueno Susana ¿verdad? - Oh, sí, perdona, aquí te traigo esto. - Muchas gracias. Estoy un poco desorganizado, me cuesta llevar el ritmo de esta revista, vais muy deprisa.-Esto viene acompañado de una risa muy bonita-. ¿Cuánto llevas aquí? - Dentro de nada hago 3 meses trabajando en la redacción de New Girl.- Le responde Susana-. Y sí, el ritmo de la revista es muy rápido, pero opino que se pondrá al día. - Wuoo eso es mucho tiempo ¿no? He oído que aquí los becarios duran poco. Así que, me alegro de que sigas conservando tu puesto de trabajo. Sí, eso espero. - Bueno, será mejor que continúe con lo mío. Mucha suerte. - Muchas gracias Susana.- Y ella no sabe por qué, pero el oír su nombre en la boca del señorito Lerman le produce un escalofrío. Llega a su mesa, compartida con otros 5 becarios, muy nerviosos porque se anuncian despidos pronto. Coge su libreta y comienza a apuntar lo que es y no debe hacer, como siempre hace. En primer lugar dejemos claro unas cosas: 1.- Soy becaria. 2.- Mi trabajo da asco. Soy la de los correos, la del papeleo para tirar a la basura, la del café mañanero. Se podría decir que soy como Anne Hathaway en El Diablo Viste De Prada, pero sin acabar como ella, es decir, yo no asciendo, me quedo estancada. 3.- Sí, llevo poco tiempo y la vida puede dar muchas vueltas, pero a este paso me da que como no me vaya a otra revista no voy a ascender aquí. 4.- Mi jefa nunca me ha hablado, pero aun así me odia. Solo hace falta ver las miradas que me echa cada vez que paso por su lado. 5.- Soy ''escritora''. Las comillas porque me creo que soy eso, pero en verdad no lo soy. Solo escribo para desahogarme y olvidar mi vida de mierda y dedicarme a escribir las historias que me gustarían vivir. 6.- Me gusta hablar sola, y soy una nerviosa y trabada de la vida por eso escribo todo lo que se me ocurre y me gustaría decir a las personas pero me callo por miedo. 7.- Mi jefa se acerca. 8.- Me ha gustado el nuevo, pero no puedo tener nada con él. 9.-NADA DE NOVIOS. 10.- CONFESIÓN: tengo miedo a enamorarme. Lo hice una vez y sufrí. - ¿Y tú quién eres?-. Pregunta la mandamás del centro. Sí, delante suya tiene a su jefa, aunque ella no tenga ni idea de quién es. Todos sus compañeros al oír esto, agachan la cabeza y se quedan callados, tiene miedo. - Soy Susana Hernández, becaria, llevo aquí desde Junio. - Ah, ¿eres la españolita no? - Sí. - Pues deberías saber que me gusta el café caliente, pero el del Starbucks, no el de la cafetería de ahí abajo. Y también que estás aquí para trabajar no para escribir lo que estés escribiendo. ¿He hablado claro? - Sí.- Y mientras dice ese ''Sí'' no puede evitar que le tiemble un poco la voz, la primera vez en meses que su jefa le dirige la palabra, y es para reprocharle el ¿llevarle café del barato? - Bueno, me ha dicho un pajarito que escribes bien. Quiero verte en mi despacho a las 5. Y con la misma se va, deja a todo el mundo bocabierto, menos a Susana que solo puede mirar hacia la puerta donde se encuentra a Ashley, quien tiene en su mano un diario rosa. ¡SU DIARIO! Son las 5 y Susana está en la puerta del despacho de su jefa, no puede creer que su mejor amiga le diera su diario a su jefa. Bueno, más que un diario, era su historia. Su historia de amor con su ex. John. Desde los 16 hasta los 22, es decir, hasta el año pasado. Pero una voz interrumpe sus pensamientos. Es la hora debe entrar. - Siéntate, por favor. Gracias, así, muy bien. Curioso tu diario. Muy interesante y productivo. Te quiero en mi equipo. Susana no da crédito. <<La tía ha leído toda su historia, sin permiso y tiene la desfachatez de decirle que ha sido ¡¡¡PRODUCTIVO!!! Tendrá morro>>. Piensa mordiéndose la lengua. - ¿Cómo que en su equipo? Y sabrá usted, que esa es mi historia y usted la ha leído, una historia muy delicada para mi... - Si si si- Encima la interrumpe- Una historia interesante te he dicho, y gracias a tu historia ''delicada'' - Recalcar que hace las comillas con los dedos. La odia.- He pensado una sección exclusiva para ti. - ¿Cómo una sección? No entiendo nada. - Querida, serás a partir de ahora Lucy, la chica que ayuda a las mujeres. Mujeres de todo el mundo te mandarán correos, pidiéndote ayuda, consejos. Y tú solo tendrás que responderlas. Querida, siéntete afortunada creo que eres la única mujer capaz de decir que ha tenido un amor de adolescencia y hasta de verano, que ha durado 6 años con su pareja, que ha tenido altibajos y momentos de pura felicidad, que ha experimentado sexo en rincones insospechados, dichosa tú por cierto. Que ha sufrido cuernos y humillación, que sabe lo que es estar prometida, preparar planes de boda y que te dejen plantada en el altar. Lo que es estar embarazada y abortar. Que él decida irse, y luego volver. Lo que es un amor a distancia. Dios, tu vida es de película ¡eh! No puede más, todos los recuerdos vividos han vuelto, y sale corriendo con lágrimas en los ojos. Su pasado del que tanto huía al venir a Nueva York ha regresado. Se cruza con muchas personas pero no puede mirar a ninguna, solo quiere huir.
CAPÍTULO 1Nueva York, redacción de la revista New Girl. 15 de octubre de 2016. 13:45 pm.
Después de eso, no volvió en dos semanas, hasta que recibió una carta. En la que la propia Julia Watson, le pedía disculpas por su actitud y le pedía por favor que volviera. Que el Rincón de Lucy la necesitaba. También le explicaba que ese era un nombre provisional que ella ya lo cambiaría si aceptaba el trabajo.
Por eso, Susana se levantó. No porque fuera fija y tuviera una sección para ella sola. No porque su jefa le hubiera pedido disculpas. Sino porque por primera vez en mucho tiempo podría ser ella, aunque tomara otro nombre, podría ayudar a personas que lo habían pasado tan mal como ella.
Por eso, lo aceptó. Y ahora está imprimiendo su primer artículo, titulado: ¿Por qué todas las relaciones empiezan con un ''podemos hablar'' y terminan con un ''tenemos que hablar?
La verdad que espera llegar al corazón de su jefa, y que le guste lo que ha escrito. Porque este tema es muy delicado para ella.
Nueva York, redacción de la revista New Girl. 15 de octubre de 2016. 15:05
Lleva una hora y 5 minutos con el artículo en sus manos. Leyéndolo. Susana se pregunta cuántas veces lo habrá leído. <<Dios, parece que le está haciendo una autopsia, pesada. Dime ya que es una mierda y que estoy despedida>>.
Después de unos 15 minutos largos, tal vez los 15 minutos más largos en la vida de Susana. Julia deja los folios en la mesa y la mira a los ojos. <<Espera, ¿tiene lágrimas?>>.
- Me gusta. Estará publicado en la página oficial de la revista esta misma tarde. Buen trabajo. ¿Tienes ya nombre para la sección?
No da crédito, ¿de veras le gusta? Y si le gusta, ¿por qué tantas vueltas? Son las preguntas que se asoman en la mente de Susana pero solo puede formular una.
- ¿Podría ser El Mundo de Lucy?
- Perfecto me gusta. Sigue así, mira los demás correos que te he mandado, para que incluyas más historias en este artículo.
España, Madrid. 15 de octubre de 2016. 21:30
EL MUNDO DE LUCY. ¿POR QUÉ TODAS LAS RELACIONES EMPIEZAN CON UN ''PODEMOS HABLAR'' Y TERMINAR CON UN ''TENEMOS QUE HABLAR''?
Esta pregunta la envió Sofía Dawson desde Nueva York.
Y la verdad Sofía, yo no puedo darte una explicación acertada de por qué empiezan así o de por qué terminan así. Pero puedo decirte de que nosotras las mujeres siempre, aunque no queramos admitirlo sabemos cuándo al menos, llega el ''tenemos que hablar''. Un ''tenemos que hablar'' que puede ser dicho de muchas formas. Mi primer ''tenemos que hablar'' fue cuando tenía 12 años y solo llevaba dos días con mi ''novio de escuela''. ¿Sabes cuáles fueron sus palabras?
- Lucy -me dijo-, tenemos que hablar. Te dejo, adiós, voy a jugar al fútbol.
En ese momento lloré, pero luego me di cuenta de que era una estupidez, solo llevaba dos días y aún no sabía lo que era el amor. Se lo perdoné.
Pero fue mi segundo, y el único ''tenemos que hablar'' que me ha llegado a lo más hondo de mi corazón.
- Lucy, tenemos que hablar mi amor.
Esas fueron sus palabras, y no sabéis como me han marcado. Porque fue el mi amor lo que me descuadró. Porque ¿se le puede decir a alguien mi amor segundos antes de decirle te dejo?
No puede, ha tenido que quitar la página. Eso iba por él, pero sabe que debe seguir leyendo, es hora de averiguar todo el daño que le causó.
- No más mentiras, no más palabras vacías. Mírame a los ojos y dime la verdad. No me mientas más. No te mientas más.
La vida son dos días, y es mejor disfrutar de ambos que estar deprimido.
Grita, llora pero sobretodo siente. Ama. Besa. Abraza.
Hazle saber día a día, noche a noche, que la quieres. Pero sin mentiras. No más engaños, la verdad ante todo.
Recuerda la regla de tres de toda relación: lealtad, sinceridad y fidelidad.
Si la cumples, ella te querrá.
John, esto no es para mí, es para ti. Para ella. Para los dos. Date cuenta de lo que tienes delante, de lo que estás perdiendo, porque si no serás tú, otro vendrá y verá lo maravillosa que es, y en ese momento te aseguro que te arrepentirás.
+ Ya lo sé, ya lo sé Will, pero ¿qué quieres que haga? Me odia, después de lo que he hecho, me odia. No hay vuelta atrás, no puedo remediar lo hecho.
- ¿La quieres?
+ Claro que la quiero, no hay hora, minuto o segundo que no piense en ella, en sus ojos, sus lunares, esas pecas que tiene, su boca, en ella. La quiero con locura pero, me di cuenta tarde. Cuando la perdí.
- No importa, lo importante es que ahora sí, estás seguro de lo que sientes. Corre y díselo John, no seas estúpido. Corre y dile que la amas. Venga, ¿a qué esperas?
John lo miró a los ojos, nunca había mirado a los ojos a Will, y en ese momento no entiende como un niño de 16 años le haya podido ayudar tanto. Bueno, ya no es un niño, ahora es todo un adolescente. Un adolescente que por lo visto sabe mucho más que él. En ese momento, se arrepiente muchísimo de haberlo dejado de lado durante éstos últimos 5 años. Pero sabe por qué es, es mirarlo a los ojos y ver en ellos a su hermana reflejada y eso es duro para él.
Le sacude el pelo y se marcha corriendo con un gracias chaval. Sabe lo que tiene que hacer, y esta vez no la cagará como la última vez. Porque las segundas oportunidades no se deben desperdiciar, y él hará que merezca la pena dársela, porque en algunos casos sí son buenas, y las personas cambian.
Will, mira a su tío marcharse, le desea mentalmente toda la suerte del mundo. Camina por la calle, pensando en sus cosas y entonces sin saber cómo, el destino le presenta la oportunidad de su vida. Ahí está frente a él, y es magnífica.
Tal vez sean porque las cosas no van bien. Aunque parezca que está todo perfecto, no es así.
Puede ser por una herida, un cumplido leído por error que desearías no haber leído, un objeto roto, una bronca y un suceso dado en un momento poco conveniente, también por una palabra malinterpretada o por una nota baja. La verdad que no importa el porqué, simplemente que a causa de eso, hoy, estás así.
Puede ser que ésta no sea mi semana, puede ser que hoy no sea mi día. Muchas emociones y sentimientos enfrentados. Muchas lágrimas que luchan por salir pero a las cuales no vas a permitir huir. Muchas palabras que quedan sin decir, muchas otras que se dicen en momentos equivocados.
Pesadillas que atormentan de noche, sueños que aparecen de día. Locuras que vienen y van. Rompecabezas sin acabar. Heridas que no cicatrizan, cicatrices que no desaparecen.
Peleas sin sentido, a las cuales das mucha importancia. Verdades que hacen daño. Cosas que deberían seguir guardadas bajo llave en el fondo del mar, pero que salen a la luz tan rápido que son imposibles de ocultar.
Pensamientos que atormentan tu mente, que te impiden pensar con claridad, que hace daño el solo recordar. Trabes que te tiran para atrás, que no te dejan disfrutar y vivir el momento, si no huir una y otra vez.
Pero, la pregunta es, ¿cuándo acabará esto? ¿Cuándo se verá la luz?, ¿cuándo se dejarán las mentiras atrás y la sinceridad será lo primordial? ¿Cuándo los sueños que te atormentan te dejarán en paz?
¿Cuándo podré mirarte a los ojos y decirte la verdad que se esconde detrás de esas palabras? ¿Cuándo seré capaz de no callar y decir lo que pienso? ¿Cuándo viviré mi vida y no la que los demás quieren que viva? ¿Cuándo esta locura llegará a su final?
Muchas preguntas, y ninguna con respuesta. Muchos enigmas que solo el tiempo dará respuesta.
<< Recuerda, no estás solo. Yo estoy aquí, junto a ti >>.
- Recuerdo, que siempre me decía esas palabras. Siempre, antes de dormir, cuando tenía miedo, venía a mí, me acurrucaba y me decía eso.
- Es muy bonito, ¿por eso te las tatuaste?
- Sí. Ella se fue, y ya no tenía a nadie que me las dijera. Pensé que sería una bonita forma de recordarla. Hay personas que lloran cuando pierden a un ser querido durante muchísimo tiempo, que se visten de luto, que no se permiten el amar a otra persona tanto como lo amaban a él o a ella, que se encierran en su propio dolor. Yo no. Cuando ella se fue, no supe llorar, tal vez fuera porque era pequeño, solo tenía 12 años cuando ella se marchó. O simplemente fue porque sabía que llorando su pérdida no solucionaría nada, ella se había ido y me había dejado solo en este mundo, y aunque suene cruel, sabía que por muchas lágrimas que derramase ella no volvería conmigo.
Antes de que el chico pudiera continuar, ella lo interrumpió. Sabía que si seguía escuchando su historia, las lágrimas serían imposibles de interrumpir.
- No sigas si no quieres, de verdad. No hace falta.- Dijo ella con los ojos húmedos. No entendía como esa historia. La historia de un desconocido hubiera podido causarle tanto dolor. Tal vez, si que lo sabía. Él, no era un desconocido. Era ese chico que se sentaba en la última fila. El sobrino de su vecina Lola. Era el chico misterioso. El cual, era el protagonista de tantos rumores en el instituto. No, para nada era desconocido.
- No Alicia, quiero seguir. Yo sé tú historia, ahora te toca saber la mía. Antes me preguntaste que por qué era así, simplemente quiero responderte. Soy así por las experiencias y golpes a los cuales me he enfrentado en esta vida. Sé, que la gran mayoría cuando me ve piensa que solo soy el chico de la capucha, el que está lleno de tatuajes, el que escucha rock, el de la dilatación. Sé, que decís eso a mi paso. Pero éste es mi estilo de vida, y lo elegí en un momento delicado de mi vida. Puede que no tenga sentido, lo sé. Pero, estaba solo. Perdí a mi padre nada más nacer, nos abandonó a mi madre y a mí, ella me crío. Y un 14 de octubre se marchó y me dejó solo. Viví con mi abuela hasta los 16 años, fue ahí donde me tatué por primera vez. ¿Lo ves? Esta frase es la que mi madre me decía, el que tengo en el pecho es el loro de mi abuela, esta fecha es la del cumpleaños de mi madre y ésta la de la muerte de mi abuelo. Tengo muchos más, y todos con historia, no por moda.
El chico se para, sabe que ella está llorando. Se imaginaba que hoy no era un buen día para que ella conociera su historia. Pero cuando la vio salir de aquella cafetería con los ojos rojos de haber estado llorando, supo que necesitaba ir con ella. Y aunque parezca extraño, la abraza.
- Lucas, lo siento tanto. Siento todo lo que te dije antes, soy una estúpida de verdad. Yo...
- Shhh, tranquila ya pasó. ¿Quieres que te cuente una historia?
- ¿Tuya?, no te ofendas, pero si va a ser tan triste como la otra, no, por favor.- Una sonrisa se forma en su rostro una vez terminada la frase. Él, en ese momento, viéndola sonreír, a pesar de tener el rostro negro por el maquillaje y los ojos rojos de llorar tanto, le parece preciosa. No puede evitar volver a abrazarla. En ese instante, siente la necesidad de proteger a la empollona de la primera fila.
- No, tranquila, con esta historia seguro que te ríes. Trata de cómo me perdí a los 10 años en Disneylandia.
Y mientras las palabras de esa historia salen por su boca, una canción inunda su pensamiento.
''Ella te hacía ser mejor, y tú a cambio le hacías muy feliz''
- No quiero que pienses que me importa algo lo de anoche, no quiero tu teléfono ni cartas, ni postales, no quiero casarme contigo, pase lo que pase mañana habremos tenido hoy, y si volvemos a encontrarnos alguna vez en el futuro pues ¡muy bien, seremos amigos!