domingo, 9 de septiembre de 2012

Delirium.

Termina de leer. Cuando abro los ojos, me está mirando.
-¿Qué? -pregunto. La intensidad de su mirada casi me deja sin aliento, como si me estuviera viendo por dentro.
No me contesta directamente. Avanza unas páginas en el libro, pero no lo mira. Mantiene sus ojos clavados en mí.
-¿Quieres oír otro? -pregunta, aunque no espera a que le conteste para empezar a recitar-. ¿Cómo te amo? Deja que cuente los modos. 
Ahí está esa palabra otra vez: amor. El corazón se me detiene cuando Álex la pronuncia, y luego se pone a latir a mil por hora.
-Te amo con toda la profundidad, amplitud y altura que mi alma alcanza... 
Avanza un paso y me besa suavemente en la frente.
-Te amo hasta el nivel de la más silenciosa necesidad cotidiana..Me besa los pómulos, un beso suave, delicioso, que apenas me roza la piel.
-Te amo libremente... 

No hay comentarios:

Publicar un comentario